ya no te sueño.
ya no imgino el sabor que tendrán tus besos.
no me pregunto por tus labios agrietados,
ni me muerdo las uñas pensando en tus manos.
ya no me intriga tu aroma,
ni tus palabras,
ni tu cuerpo.
ahora ya te conosco, ya te probé, ya te tuve.
ya absorbí la esencia de tu cuerpo.
ya fui tuya, y me gastaste.
ya me usaste, y te olvidaste.
fuiste real, y te perdi.
ahora duele.
te miraba
y pensaba cuanto te quería.
me contabas algo
sobre música creo,
algo de los ritmos, algo de los tiempos,
no sé,
no entendí,
pero te escuchaba.
había algo entre nosotros
algo que vibraba
vos no podías sentirlo, solamente yo me daba cuenta
era una energía tan fuerte
eran mis ojos mirándote,
eran tus labios tratando de alcanzar los míos
era la noche que no quería irse.
es especial
es esto que tenemos.
mucho no entiendo.
igual,
quiero decirte que te quiero.
todo va bien, y entonces, sin saber que estoy yo del otro lado, apareces.
las intrigas vuelven, y algunas mariposas intentan aletear cerca -o dentro- de mi panza.
quiero verte alguna vez, preguntar por qué tu silencio, y aún llena de bronca por tu indiferencia, agradecerlo. quiero volver a ver lo que alguna vez casi te animas a mostrar. verte débil sin sonrisas inventadas, y sin palabras repetidas. quiero que dejes caer tu ropa, que actúes como lo harías si yo no estuviera mirando. quiero que me cuentes de tu vida, y tus problemas, escucharlos en silencio, comprenderlos, abrazarte, contenerte. quiero que me cuentes alguna de tus anécdotas, mirar tus ojos y reirme con vos...
todo va bien, y entonces apareces, te pegas en mis ojos, te enredas en mis pensamientos, las palabras no me salen, las manos mi tiemblan y todo vuelve a ser como nunca fue.
imaginame eterna,
con mi mirada perdida,
y mi sonrisa brillante
recordame eterea,
bailando al compas de la melodía de tus palabras,
deseame ardiente,
y que el fuego en mis dedos queme tu piel
ahora entiende.
cierra los ojos, respira profundo.
ya no quedan dudas.
ya no sobran las miradas.
ya no faltan las palabras...
duele.
pero entiende.
no puedo decir cuál fue el día,
cuál fue el momento,
cuál fue la palabra,
si faltó algo, si sobró algo...
no sé qué pasó, por qué, cómo.
solamente se dio así.
y acá estamos, yo donde siempre estuve, y vos, quién sabe.
pero te espero porque desde que te fuiste mi mundo perdió sus colores,
y las mariposas a las que me había acostumbrado se fueron con vos
a veces siento miedo.
miro a mi alrededor y me pregunto si esta era la vida que realmente quiero.
a veces el vértigo me hace sentir fuera de mi cuerpo, y veo mi vida desde afuera, como espectadora más que como protagonista.
pero la vivo, paso a paso, día a día.
trato de tomar las riendas, de evaluar opciones, de elegir las que creo mejores.
porque esto es todo.
acá, ahora, no quiero perderme un segundo.
después del próximo parpadeo podría tener 40 y la mitad de mi vida habrá pasado.
por eso trato de saborear las victorias, de aprender de mis derrotas, de levantarme cuando me toca caerme, y de evitar los errores de los que ya aprendi.
me río hasta que la panza me duele, y lloro derramando pedacitos de mi corazón.
no quiero despertarme un día con la sensación de que mi vida se termina y nunca sentí nada realmente.
las noches en que no necesitas mi compañía, tu indiferencia muestra tu verdadera cara.
entonces me doy cuenta de que no soy nadie, no soy nada, y todo pierde un poco el sentido. mis pensamientos dejan de recordarte y ya no me pregunto por vos. no imagino más mi cuerpo recostado en tu cama con un libro en la mano, mientras vos haces tus dibujos sentado en el escritorio. ya no invento momentos memorables de nuestro pasado, ni me imagino cosas impsibles en el futuro. no pienso en el viernes que viene, ni en como hacer para cruzarte casualmente y manipularte para que me invites a hacer algo.
las noches en que no me necesitas, tu soberbia borra en mi cualquier urgencia de tenerte, y por un rato, te olvido.
nadie va a saberlo.
nuestra historia nunca va a ser la trama perfecta de una película.
nuestro primer beso no va a emocionar a millones,
nadie va a repetir las frases que me escribías,
y nunca nadie va a llorar con nuestra despedida.
la nuestra es la historia más linda (triste) del mundo,
y nadie más que nosotros va a conocerla.
nos cruzamos.
yo corría de la oscuridad de mi soledad, de la lágrima fácil, de la historia fallida; vos te escapabas del compromiso insostenible, de alguna loca como yo que te quiso sin saber que no debería.
y nos encontramos.
no era el mejor momento, y sin embargo ahí estábamos.
nunca vi una madrugada desde tu cama, hasta que fue la última.
esa noche, y sin querer, mitad por mi inconsciente ansioso, mitad por el alcohol que habla a traves de mi, susuré que te quería.
la mañana siguiente no hubo despedidas.
nos despertamos, nos besamos, nos acurrucamos.
me trajiste a mi casa.
nunca más te vi.
(te tragó la tierra, o volviste a correr)
te extraño.
para que duela menos duermo las horas, y me callo las dudas.
hoy llueve, y si llorara, nadie lo notaría, las mías se fundirían con las lágrimas del cielo.
pero no quiero.
mejor me voy.
ya no te espero.
pareciera culpable, pero en el fondo no lo soy.
no pido esto.
no quiero quererte con cada latido cada noche, mientras tu cuerpo descansa solo o acurrucando cuerpos extraños, quizas.
no puedo evitarlo, no quiero necesitarte, pero quisiera que por una vez pudieras entender la magnitud de lo que digo.
quisera leerte las mil y una palabras que escribi pensando en tu nombre, quisiera decirte el número exacto de lágrimas que derramé por vos, quisiera contarte que la forma en que me besabas todavía me hace vibrar el cuerpo con su sólo recuerdo.
y sin embargo me callo, porque aunque quisiera dejarte entrar del todo, eligo preservarme, porque aunque me haga la fuerte, en el fondo sigo siendo yo: la sensible, la que piensa en vos aunque nunca supieras que estabas en mis pensamiento, la que se fija en los detalles, la que sufre por todo, la que todavía no aprende y que cada vez que te ve, salta al vacío inmenso de tus brazos...
se nos acabó el tiempo, se nos gastaron las palabras,
hace meses que la paciencia está en su punto límite...
pero hasta hoy seguimos intentando, probando, tirando,
porque siempre nos dijeron que no importa si llegas,
que lo importante es intentar.
nos mintieron.
entonces, indefectiblemente me lo pregunté:
qué había en nuestro futuro,
qué buscaba yo en vos,
qué buscaba yo con vos...
siempre intenté imaginar un final diferente,
aunque en el fondo, los dos lo sabíamos
son días
no hay sol,
no hay compañía,
no hay respuesta,
ni solución,
ni consuelo.
son días que pasan...
después las cicatrices cierran.
como un pez fuera del agua,
así me sentí:
desubicada,
moribunda,
asficciada.
verte caminar de su mano me enfrentó a la realidad de mi mano vacía.
no me di cuenta de que el tiempo avanzaba más lento,
ni de que los brillos se fueron decolorando.
no me di cuenta cuando las conversaciones se tornaron triviales, y tus manos se iban alejando.
cuando lo supe fue tarde.
no había vuelta atrás.
hacía ya mucho tiempo vos te habías ido.
digo que la culpa fue tuya,
aunque probablemente haya sido mía,
siempre es mía...
y también del destino,
y de sus caprichos y sus ironías.
nunca quise perderte
pero te fuiste justo cuando empezaba a quererte.
sé que lo dije muchas veces,
pero cuando realmente empezaba a sentirlo,
te quebraste.
el tiempo ya se había colado entre nosotros,
y ya todo parecía dicho.
así que te fuiste.
yo me quedé sentada viendo por la ventana como tu auto doblaba la esquina.
mis labios temblaban, y el te quiero que venía desde lo más rojo de mi corazón no tuvo un oido ajeno que lo escuchara
el verano se acerca, y extraño tu voz temprano en la mañana.
extraño cosas extraordinarias de vos,
pero lo que más me hace falta son las cosas cotidianas:
la forma en que tus manos y mis manos siempre se tocaban,
la alegría que me llenaba por el solo hecho de saberte mío,
que te acordaras de poner las dos cucharadas de azucar en mi chocolatada.
es mucho lo que me falta de vos,
pero son esas cosas, los detalles,
las intenciones sutiles de complacerme en cada mínimo capricho,
y que supieras cuales eran esos caprichos
lo que hace que tu recuerdo siga intacto en mi mente,
y tu lugar siga vacante en mi corazón
Tengo miedo que vuelvas enfurecido y lleno de rabia a buscar en mí lo que me robé de vos antes de irte, todos tus recuerdos, las mil sonrisas, el color de tu mirada. Entonces quedaría vacía, más inherte que las muñecas de piel de porcelana que colecciono sobre la cabecera de mi cama.
invento que es el alcohol,
que el ron me corre por la sange,
que la música está muy fuerte y me aturde,
que todo eso combinado me confunde.
y en realidad sos vos,
vos y tu cuerpo,
vos y tu pelo desprolijamente perfecto...
no hay excusas,
y me tiemblan las piernas y todo el cuerpo,
tengo miedo, y me paralizo
y es el vértigo
esa sensación de pánico y deseo de saltar al mismo tiempo...
y salto al vacío sintiendo el viento frío que golpea mi cara para acabar en el refugio de tus brazos y escondernos de todos aquellos que podrían juzgarme y acusarnos.
Era magia, pero nunca lo supiste.
Estaba mucho más allá del sentimiento humano del amor,
era más real, más intenso, más pleno.
Era amor, pero era magia,
era algo así como un amor mágico, de esos que uno piensa que solamente puede encontrarse en cuentos y vivirse en fantasías.
Ahora no queda nada.
Nada de nada.
Solo recuerdos que son mitad reales, y mitad producto de mi imaginación.
Se mezcla en mi mente lo que pasó, y lo que quería que pasara, o lo que no hubiese querido que pasara nunca.
Estoy tan lejos de tu adios, como de vos,
y sin embargo hoy al pensar en vos, y en tu nombre algo adentro me hierve, y la piel me quema, y el corazón se me retuerce un poco.
Algo así como esa sensación de volver a probar un sorbito de café después de haberte quemado y ampollado con el primero.
Pero lo sé: el que quiere celeste que le cueste, dicen...
Nada que alguna vez no duela vale la pena.
Así que acá estoy, conviviendo con los ecos de tu recuerdo,
y reinventando en mi mente el sonido especial de tu risa.
sé que eso del amor no es lo tuyo, aunque en realidad no sé por qué.
supongo que porque nunca te tocó todavía, o tal vez tenés un poco más de miedo que yo.
sé que no se te da.
por eso me río cuando abrazas a otra mientras me miras.
porque aunque a veces me quiebre por dentro y no quiera enfrentarlo,
en el fondo lo entiendo.
y te entiendo.
"me acuerdo de muchas cosas", me dijiste mientras acercabas tu boca a mi cuello, y mi mundo tembló un poco...
me quedé pensando en lo que dijiste, digo.
no, no digo, pienso...
y no es lo que dijiste, sino lo que escribiste y que yo lei con el tono y con las pausas y con los gestos que vos hubieras usado.
sos tan vos.
seguís siendo tan vos.
tan único.
pero mi vista está en el horizonte, y eso es adelante, aunque nunca lo alcance.
y vos te quedaste atrás, muy atrás, abajo de tantas otras cosas que pasaron después de vos...
y quedaste abajo, muy abajo.
lo suficientemente abajo como para que ya no pueda verte, ni tocar tu recuerdo, ni escuchar lo especial de tu risa, ni preguntarme por el nombre que tendrá el color indefinido de tus ojos.
y adentro.
lo suficientemente adentro como para que aunque no te vea y no alcance tu recuerdo, alguna vez todavía te piense.
y sí, me gustaría alguna vez vovler a verte, pero eligo avanzar, digo.
no, no digo.
pienso.
hablábamos de los temas más superficiales para disimular las ganas de besarnos.
te preguntaba de tu vida, y tus pasatiempos, mientras vos tratabas de escurrir tus manos entre mis piernas.
no tardamos mucho en perdernos en un remolino de sensaciones y suspiros agitados, y aunque no era el momento ni el lugar adecuado, nos dejamos llevar.
lejos de ojos prejuiciosos, volvi a ser para vos esa que alguna vez inventé para convencerte de perderte en mis brazos. mi alterego me cambia, y te convence, y entonces no hay conciencia, ni razones, y soy tuya.
te quise nuevamente por esos escasos minutos que duró nuestro encuentro...
que no hay dos, sin tres...
...dicen...
tus labios estaban tan cerca de los míos que sentí el calor de tu aliento cuando prometiste que no ibas a besarme. tenías una mano sobre mi rodilla y tu dedo índice acariciaba el pedacito de piel que se escapaba por los hilos de la media que acababan de quemarme.
primero un roce entre tu boca y la mía, y un escalofrío que me invadió el cuerpo.
después caricias, seguidas por unos cuantos besos descontrolados, y tus brazos que me abrazaban, y mis manos que te tocaban, y una explosión de sensaciones y pensamientos que no fui capaz de controlar.
todo terminó rápido, y me fui con la cabeza mirando el piso.
lo intentó con más fuerza que cualquier otra cosa que hubiera intentado antes, tiró con cada músculo de su cuerpo, y lo deseeó con cada fibra. aún así, nada pasó, nada cambió, el reloj no volvió hacia atrás sus agujas ni tan siquiera un segundo, irónicamente parecía haber empezado a andar más rápido. se sintió tan frustrada que el aire al ingresar por sus pulmones la mareaba de lo denso que lo sentía. cerró los ojos unos minutos tratando de concentrarse, aunque no sabía muy bien en qué. entonces todo fue muy claro: el tiempo podía no querer volver, pero ella no lo dejaría escaparse.
y así fue como llamó por teléfono a todos esos amigos de los que se sabía el número de memoria (porque esos eran los que más importaban) y habló por horas. volvió a ver sus películas favoritas, salió afuera y lo absorbió todo, y no importaba que estuviera lloviendo, era una cosa maravillosa más cuya explicación todavía no comprendía. se hizo mil promesas a sí misma, y a media que pudo las cumplió una por una. cantó, aunque no pudiera entonar correctamente una sola nota, y lloro, aunque ya no doliera.
nunca más el tiempo se iba a ir de sus manos, ahora ella hacía valer cada segundo.
lo que no hice, lo que no dije, lo que no pude...
y vos decis que esta todo bien, y yo mientras trato de odiarte pienso en como podría no quererte...
con vos todo es tan fácil, tan cómodo, tan sin problemas...
nada te afecta, y nada te importa, por eso mis ataques de ansiedad y mi locura se disimulan, y se aplacan con tu tranquilidad...
entonces quiero odiarte más, por no ser odioso, ni problemático, ni molesto.
y entonces me gustas más, justamente por no serlo...
debería aferrarme a ese recuerdo, al de anoche,
al desprecio injustificado, al maltrato subliminal, al rechazo constante...
y sin embargo, cada vez que tus pies arrastran a tu cuerpo hasta donde está el mío, me olvido de pensar... la múscia me aturde, y el alcohol me nubla la vista, entonces me imagino que tu voz y tus ojos me invitan... me pierdo siguiendo tu cuerpo que se mezcla entre la gente, hasta que en la mitad de todos, tus brazos me rodean cubriéndome por completa... entonces desaparezco, y me siento abstraida de este mundo, y puedo ser tuya, mientras vos te dejas ser mío porque en esta cuarta dimensión que ahora me absorbe no hay cosas prohibidas, ni dedos acusadores, y el tiempo no corre...
si parecía feliz,
a quién podía inportarle lo que le pasara por dentro?
por ese entonces sonreía más que el común de la gente, creo que nadie nunca la vio deprimida, no sé si porque nunca lo estaba, o porque cuando lo estaba no salía.
pero ese día particular su alegría lo alumbraba todo, y su risa melodiosa y contagiosa colmaba el aire.
fue cuando se despidió y volvió su cabeza para saludarlo que notó ese dejo de tristeza en el rabillo del ojo. él no le dio importancia, o no supo reconocer lo que significaba.
esa noche no hubieron llamadas, y faltaron palabras. su mundo se derrumbó mientras él ni se acordaba. su corazón rojo se tornó de un gris claro, mientras todo el brillo que antes contenía se escurrió por sus manos...
por todo eso que a ella le faltaba, ya no hubieron más alegrías en sus mañanas.
te vi pasar y te ignoré para no tener que fingir una sonrisa.
sentí tus ojos clavarse en mi nuca, y un escalofrío me invadió, pero no me di vuelta.
mis rodillas temblaron, pero nadie lo noto.
sentí que se movía el piso, entonces saludé a mis amigos, y me fui.
-si, todavía ocupás un lugar así de grande en mi mundo-
llegué a mi casa dispuesta a recolectar lo que quedara de vos y deshacerme de todo.
la bolsa comenzó a llenarse con pequeñeces, una vieja entrada, una carta con polvo, los pétalos de una flor marchita, un cuaderno con palabras que nunca leerías, y un largo etcétera muy poco relevante.
cuando estuvo llena hice un nudo con todas mis fuerzas, y para tirarte bien lejos me tomé el trabajo de dejar la bolsa en la calle con el resto de mi basura.
entonces entré confiada, con la sensación de una ganadora,
y me encontré con tus ecos que todavía resonaban,
y me encontré con un recuerdo que no olvidaba,
y me encontré con tu ausencia...
... no sé qué puede hacer para borrar tu ausencia...
ni las olas se acercan para acariciar mis pies
ni las mariposas vuelan por mi jardín porque estoy enamorada
ni las risas son melodías
ni el corazón se rompe cada vez más
ni las lágrimas arden
ni las palabras cortan
ni el viento juega con las hojas
ni mis susurros te llegan por la noche en tus sueños
ni mi boca siente más la suavidad de la tuya
ni existe la segunda estrella a la derecha que me lleva a nunca jamás
ni vas a volver para que vos y yo seamos un trillado felices para siempre
"yo que soñaba despierta, ya no sueño ni dormida"
no quisiera admitirlo, pero sé que estoy creciendo
(por no decir envejenciendo, no de vejez, sino de adultez)
me doy cuenta de que a veces me preocupo un poco más, y disfruto un poco menos. pienso más antes de hacer algo, y la espontaneidad no se arrebata de mi cuerpo tan seguido. evalúo situaciones, caras, ideas y consecuencias. el alcohol y yo seguimos siendo fieles en las noches de salidas, pero ahora lo tomo porque lo disfruto y no porque sea el condimento que necesita mi locura para despertarse -mi locura se despierta poco-. la gente que tengo cerca es menos que antes, pero vale mucho más, me río menos también, pero lo siento en serio.
un balance ni tan bueno, ni tan malo...
sin embargo algo me perturba y es que últimamente me repito demasiados "y si" y me quedo con las ganas, cuando antes era a la que siempre había que decirle "te lo dije".
(prefiero arrepentirme que quedarme con las ganas)
te esperé más tiempo del que nadie espera a nadie.
me senté a ver como las horas del reloj avanzaban hasta desaparecer.
el frío se fue y me trajo unas flores -fresias-.
mi pelo se marchito, y mis labios se hicieron cenizas.
ya no espero.
ahora me voy tras tus pasos...
es un juego que jugamos cuando la tele no entretiene, y el fin de semana se acerca.
me hablas, o te hablo, y la charla refleja matices de una amistad aparentada. propuestas prohibidas, risas sugerentes, un si camuflado que es un no al mismo tiempo.
es un juego que jugamos, hasta que apago la luz, y pienso en las excusas para cancelar todos mis planes, y tratar de adecuar mi recorrido al que sé que vos vas a hacer, porque quiero verte y seguir jugando durante 10 o 15 minutos cara a cara, hasta que el juego sea demasaido peligroso y tenga que escaparme, o te pida que te vayas.
es divertido, hasta que me doy cuenta todo lo que arriesgo. entonces recapacito y ya no estas entre mis prioridades.
viste como es.
hay gente que me hace acordar a nosotros, aunque nosotros ya no seamos.
los veo, y veo eso que hubiesemos podido tener, que íbamos a tener,
y la piel se me eriza un poco, y el estómago se me revuelve.
pero sigo, porque como lei hace poco, la vida es demasiado corta para ser otra cosa que no sea feliz...
así que soy feliz, casi tanto como lo sería si todavía estuvieras conmigo.
pero te extraño, sería hipócrita (y lo soy cada vez que de casualidad alguien te nombra) si dijera que no.
es una lucha constante entre mis implusos y mi razón. siempre me quedo quieta, porque la conciencia es más fuerte, y no sé si eso es bueno, o es malo...
hablarte es inofensivo, porque al final del día la parálisis me supera y todo sigue igual. pero para evitar problemas, y por si por esas casualidades de la vida mi conciencia estuviera dormida por un rato, directamente me abstengo.
yo sigo pensando en cosas para decirte, mientras vos seguís sin saber que yo sigo pensando en vos.
me pregunto por vos... por tus alegrías, y por tus temores. por tus problemas, por tus caídas, me pregunto si extrañas la mano que te tendía para levantarte.
¿hace ya cuánto que no nos vemos? ¿4, 5 meses desde ese último encuentro, donde el alcohol te llevó a hablar irracionalmente, y la múscia no me dejaba escucharte?
cada vez te recuerdo menos. reprimo lo que me queda de vos para que el presente se haga más llevadero, para que mi vida no parezca tan vacía. no volvieron a haber besos tan verdaderos como los tuyos.
cada vez me parezco más a la que no quería ser estando con vos. me encuentro disfrutando cosas que vos disfrutabas, y yo me negaba a aceptar como mías. me encuentro reconociendo en mí necesidades que vos necesitabas, y ahora te entiendo un poco más. pienso qué diferente hubiese sido todo si me hubiera dejado domesticar por tu amor. pero no fue. siempre tuve una necesidad injustificada de revelarme a todo, sin importar qué fuera.
el tiempo no vuelve. y pensándolo bien, no quiero que vuelva. me gusta la que soy hoy, me gusta en lo que me convertí. sigo siendo un poco la que era, pero aprendí cosas en el camino que me hicieron crecer un poco, ablandaron mi orgullo, y endurecieron mi corazón. creo que te gustaría volver a conocerme. yo sé que a mí me gustaría conocer tu nuevo vos.
me gusta pensar que el destino nos tiene preparada alguna sorpresa, algún encuentro que haga temblar el suelo bajo mis pies, y me de cuenta de que seguís siendo para mí.
cualquiera diría que no te quiero, que no sos más que un desconocido al que alguna vez conocí.
y sin embargo, pienso en qué harías vos, antes de hacer algo; cuando me pasa algo bueno, pienso que después tengo que contártelo; cuando estoy feliz, pienso que sería el doble de feliz si estuvieras para compartirlo conmigo.
por que parezco fuerte, pero cuando me quedo sola, y tengo miedo, necesito que me abraces y me cuides...
porque aunque ya no te tenga, sé que vos sos mi "felices para siempre".
Presentí que ibas a irte pronto, por eso llené tu cuerpo de besos, así cualquiera que se acercara sabría que antes estuve yo.
Ahora, un par de años después, un poco más usado, y un poco más cansado, vuelvo a encontrarte. Tu cuerpo sigue lleno de besos, pero ninguno mío. Los borro el tiempo, o las distintas mujeres que pasaron por vos en este tiempo...
Cuando me dijiste que nunca antes te habías sentido así, cuando emocionado me confesaste que nadie había logrado estremecerte de la forma en que yo lo hice, te creí. Pero a vos no te alcanzaba saberlo, sospecharlo... Pensaste que más allá podía haber alguien que incrementara aún más ese sentimiento. Tu gula nos alejó...
Pero ahora volves, con tu cuerpo lleno de besos, a buscar los míos. Porque no encontraste en otra, lo que conmigo habías tenido.
Quería llamarte.
Sabía que no era la hora, ni el momento adecuado, pero lo necesitaba.
Veía tu número apareciendo en la pantalla, y mi dedo esperaba juntar fuerzas para marcar el botoncito verde que te llamaba.
Entonces sonó mi teléfono. un número que no era el tuyo trataba de comunicarse, y atendí para distraer mi pensamiento de vos... Me entretuve por un rato, y cuando media hora más tarde por fin corté, no fui capaz de encontrar motivos para llamarte.
Seguía teniendo cosas para decirte, pero el impulso se había ido, y los efectos del alcohol habían desaparecido por completo.
Entonces me dormí. Es posible que hayas aparecido en mi sueños, o no, no lo sé...
Últimamente estás, y tengo urgencia de llamarte. La culpa me lo impide día tras día. Todavía algo de conciencia me queda. Es bueno saberlo.
Hoy el horóscopo en la última página de la reviste me dice que reniego de mi situación amorosa, y me arrepiento de errores pasados... Puede ser... El tuyo dice que es posible que tengas un encuentro casual con tu ex... Y yo ya no sé cuál es el grado de mi locura, pero creo que aumenta cada día un poco más.
No sé de vos más que ya no vivís donde solías hacerlo. Te olvidaste de mí, y de nuestra vida. Ya no pensas en nuestro futuro.
Pero necesito hablarte, porque en el fondo hay cosas que sólo vos entenderías.
Porque todavía creo que sos el único ser que se acopla perfectamente a mí.
no había sol que pudiera alegrar su tarde. el día había empezado bien, pero con el paso de las horas había ido decayendo. tenía mucho para hacer, pero no tenía ganas. y la angustia también le jugaba en contra. se encontraba en un punto estancado en su vida. quería avanzar a pasos agigantados, y sin embargo no se movía. dependía del tiempo, como siempre. quería escaparse, tenía ideas, quería cumplir sueños. sabía que cuando se terminara este período sus sueños permanecerían inconclusos, y eso le molestaba. quiso hacer algo, pero era tarde. entonces se sentó a esperar. le aburría su vida, y sus ideas no eran lo suficientemente fuertes como para llevarla lejos a esos lugares que inventaba para refugiarse en los días así.
el único escape era la televisión. si veía y escuchaba algo que la distrayera ya no tendría que pensar, y todo lo malo se alejaría. de cualquier forma era una solución parcial, porque sentada frente al aparato su vida seguía estática, y cuando se apagara, los problemas volverían.
no había solución ni respuesta clara. no había opción. escaparse ya no era una posibilidad.
suspiró. lo pensó. se resistió.
después se rindió... puso empeño en los quehaceres, hizo lo que tenía que hacer...
sus sueños seguirían ahí expectantes para cumplirse unas semanas después cuando ella se librara de sus obligaciones.
te sorprendiste cuando con ese beso intenso te arrebate todo pensamiento de tristeza. seguía siendo yo, pero qué distinto era todo! volví a ser tuya, y la noche volvió a ser nuestra... nunca te quise tanto como en ese momento en que tus ojos intentaron decirme lo que nunca fuiste capaz de aceptar. me veía reflejada en ellos, y por primera vez supe que ésto estaba bien.
ahora me doy cuenta que de diferente esa noche, no tuvo nada... era una noche más en que vos montabas un personaje, y yo era la misma que siempre te había creído.
ahora junto los pedazos de mí que quedaron desparramados por la casa, mientras trato de convencerme que no fue para tanto...
una vez más te tengo que volver a olvidar...