traté de hablar, de decir algo que pudiera arreglar todo lo que se había roto, pero no pude. no me salió la voz, ni se me ocurrieron palabras, pero sobre todo no fui capaz de desatar el nudo de mi garganta. entonces ya todo se había terminado, y seguir sin mirar era de cobardes. por eso el silencio habló por mí, y la sombra que cubrió tu mirada lo dijo todo por vos. mirarnos los ojos estaba de más. y la gente en la plaza siguió caminando. mis manos se avergonzaron y se escondieron el mis bolsillos, y vos te fuiste caminando sin mirar atrás.
volveremos a reir, cada quien por su lado, claro esta.
pero primero habrá que recoger los pedazos de corazón de los rincones...

canciones que hablan de un pasado que fue mejor,
(porque el pasado siempre parece haber sido mejor)
películas que cuentan nuestra historia sin hablar de nosotros,
recuerdos que se mezclan con cosas que quisiera que hubiesen pasado que ya no sé si fueron reales o no,
palabras mudas,
palabras sin destinatario,
gritos agudos,
un dolor tan fuerte en el pecho,
ojeras debajo de mis ojos,
ojos rojos después de llorar,
un pasado confuso,
un presente temible,
un futuro dudoso.
lo que queda de mí, después de nosotros.

muchos quedan estancados en el pasado, otros tantos -más optimistas- piensan en lo que vendrá... y yo, que ya casi nunca encuentro respuesta a ninguna de mis dudas me pregunto: y el mientras tanto?
¿qué será de aquellos inadaptados que no queremos recordar, pero tampoco podemos avanzar?
entonces así estoy, ni blanco, ni negro, yo, que nunca fui una persona de grises.
el tiempo no ayuda, las agujas no se mueven.
miro el cielo que tampoco se decide si quiere llover, o si quiere brillar.
¿qué hago yo que ya no quiero pensarte?
¿qué hago yo que no te quiero olvidar?

ya nada es para siempre,
pero nosotros sí.

te pido por favor:
nunca te vayas del todo,
porque la vida es difícil, pero más difícil sin vos...
porque todavía te quiero, sin poderte querer...

tantas dudas de me surgen, de todo eso que nunca me animé a decir, a preguntar.
cuándo decidiste irte. si lo pensaste mucho, o si fue un acto reflejo. por qué me dejaste, qué te faltó, qué te agobió. si vovlerías. y si lo hicieras, por qué lo harías. qué quisieras que fuera diferente, qué qusieras que mantuvieramos igual. si me quisiste como dijiste que hiciste. si me extrañas. si pensas en mí alguna vez. si quisiera que conociera a esa nena hermosa que ahora es el sol de tu vida. si te gustaría andar río arriba conmigo. si fuiste feliz. si sos feliz. qué quisieras hacer. si fue mucho, o muy poco. si te quise demasiado. si yo arruiné algo. cual era el punto justo. a que velocidad late tu corazón cuando me ve. cuantas veces latió fuerte desde que ya no somos lo que éramos. qué fuimos. qué fui para vos. querés ser alguien para mí. su podes quedarte conmigo, y si queres hacerlo. si pensas que el dolor duele más porque no estoy yo para contenerte. si te das cuenta que te sigo queriendo. si escuchas cuando te llamo dormida. si sabes de las mil palabras que te dediqué desde que te fuiste. si querés verme. si tenes miedo. pensás que podríamos superar lo que paso y vovler a empezar. si te gustaría volver a empezar. si pensas que el tiempo todavía puede ser nuestro. cerraron ya las heridas. por qué me callo, por qué no hago lo que tengo que hacer y salgo a buscarte. me aceptarías de nuevo en el refugio de tus brazo. sabrías perdonar la última escena de celos. cuanto tiempo pensas que va a pasar hasta que tus labios vuelvan a besarme. vas a cumplir tu promesa. seremos vos y yo felices para siempre?

hubo un tiempo en que el amor era nuestro.
en que éramos dos en uno.
en que el vos, y el yo se habían suprimido para ser nosotros
y eso nos hacía felices.
hubo un tiempo en que quererte era fácil,
y lo sentía, y lo decía, y vos sonreías enamorado en respuesta a mis gestos, y a mis palabras.

después rompiste cadenas, cruzaste barreras, ya no pudiste volver atrás.
corriste lejos mío, tan lejos a donde ya no podía verte.
entonces me olvidaste.

hoy lo recuerdo, recuerdo que te quise, te quise y te quiero.
hoy sin quererlo, te quiero.
te quiero, y te recuerdo.

y pensar que creí que era imposible un amor tan grande.
pero heme aquí.
querer así, como yo te quiero a vos, no es fácil.
después de tanto tiempo, tantas heridas, tantos silencios, tan pocas palabras.
pienso en vos cada día, sueño con vos cada noche.
y vos ni siquiera lo sabes.
pero eso es problema mío.
lo sé;
y punto.

tendría que haberte mirado más, tendría que haberte hablado, y más aún, escuchado.
tendría que haber sabido lo que pedías, y lo que necesitabas sin pedir.
tendría que haberme dado cuenta de las carencias, de los abismos, de los silencios.
tendría que haber cenado más con tu familia, hacerme más parte de tus proyectos, entender un poco más tus problemas de persona grande.
pero no pude.
no me di cuenta,
era chica, no entendía.
hoy entiendo, cuando mis reclamos hacia otros, son los mismos que vos me hacías a mí. cuando no me dan las cosas que yo no sabía darte, cuando no entienden los errores que yo solía cometer.
y te extraño, porque hoy estoy donde vos estabas cuando éramos uno; y aunque probablemente hayas dado unos pasos adelante, estoy preparada para entenderte, para seguirte.
porque crecí, y creo que me estoy convirtiendo en la persona que vos pensaste que podía ser, y aún así sigo siendo yo, con mis caprichos de nena, y mis ideas locas y sin razón.
porque si pudieras comprender que sos para mí, y ver que soy para vos, llegaríamos de la mano al fin del mundo.

ellos dicen que no.
yo digo que murió de amor.
empezó con dolor en los riñones, unas "piedritas" me dijeron a mí.
pero yo pensaba que le dolía el alma; ella lo extrañaba, por eso lo demás empezó a fallar.
nos sentábamos al lado de ella varias tardes a la semana mientras le hacían diálsis, y charlábamos, y le contábamos novedades.
ella sonreía, siempre sonreía, y se alegraba por nosotros.
íbamos a verla a la casa, los sábados cuando no estaba en el sanatorio. ella estaba sentada en el sillón giratorio donde nosotros solíamos almorzar. yo a veces me sentaba a que me de el sol en el balcón. veíamos como su panza estaba hinchada, a pensar de haber sido siempre tan flaca.
ella también se daba cuenta; por eso ya no comía.
el siquiatra mucho no ayudaba, él decía que estaba enferma, yo decía que lo extrañaba.
un día estuvo muy mal, "entra a despedirte", me dijeron. pero no pude. entré y háblé como si fuera un día como cualquier otro. le conté cosas cotidianas, algo para que se riera. me dijeron que se había terminado el tiempo, la salude como si fuera a volver a verla, y salí.
lloré como no me acuerdo haber llorado.
pero no pasó nada. después mejoró.
después, como era de suponerse volvió a empeorar.
fallaron los riñones, el hígado, los pulmones, no sé si todo eso, o algo menos, o algo más.
de un momento para el otro, no hubo vuelta atrás:
le falló el corazón.
por eso, si alguien me pregunta, yo digo que mi abuela murió de amor.

miento,
porque no hay nada en el mundo que me de tanto miedo como la soeldad,
porque me acostumbre a vos, a la compañía.
miento,
porque los días serían demasiado largos,
y las noches estarían demasiado vacías.
miento,
porque cuando enfrentaba al mundo sola, sufría,
porque me dolía físicamente el corazón, y abstractamente el alma.
miento,
porque no encuentro otra salida,
porque si no, no sé cómo sería.
miento,
porque es la única forma que sé para (sobre)vivir el día a día

aprendi a correr, incluso antes de poder mantener el equilibrio...
por eso me caí, por eso tropecé.
pero me levanté.
una y mil veces sin pensalo, me levanté.
entonces, después de correr aprendí a caminar...
me tomé las cosas con más calma, aprendí a disfrutar más...
me caigo de vez en cuando, quién no?
porque como algún cantante dijo alguna vez:
"tampoco el mundo hace las cosas demasiado bien"...

escribime.
llamame.
buscame cuando quieras.
no hay excusas para un no, aunque hay motivos.

todavía pienso en vos, como si no te hubieras alejado con los años, como si el tiempo aún fuera nuestro y no hubiera pasado. a veces te pienso tan fuerte que hasta puedo sentir tus manos haciéndome cosquillas y me río un poco.

me pregunto por vos.
¿qué será?
¿cuántas cosas habrán cambiado desde que me dejaste?
¿cómo será volver a besarte después de que tantos labios desconocidos hayan probado el secreto dulce de tu boca?
¿seguirán ásperas tus manos?
¿sos el hombre que una vez me prometiste ser?
¿podrá tu corazón vovler a enamorarse?
o será que ya no.
que tus manos han sido suavizadas, y tu corazón endurecido,
será que el olvido se llevó la mitad más preciada,
será que el tiempo se coló por tu espalda trazando un abismo.
sea como sea:
yo sigo igual,
y tu ausencia sigue llenando el vacío.

cuando te toque a vos, cuando sea tuyo el mundo que se derrumba, cuando sean las de otro las palabras ingratas, cuando sean tus oídos los que ya no quieran escuchar. ahí vas a acordarte. voy a aparecer en tu mente, voy a arder en tus venas. vas a pensar en mí, en la noches mirando el techo, en los besos que me regalaste, en las horas prestadas. vas a comprender mi mirada desconfiada, y mi voz indiferente. vas a sentir en carne propia el rechazo, vas a querer arrancarte el corazón para que deje de doler. vas a llenarte de culpa y reproches. vas a querer volver el tiempo atrás, vas a implorar perdón, vas a acurrucarte asustado en la ocuridad y nadie va a salvarte. vas a pensar dos veces antes de volver a actuar, vas a dejar de mentir.
no te lo deseo.
pero todo vuelve.

no sería más que una habitación como cualquier otra, si no fuera porque es el último espacio que tu cuerpo y mi cuerpo compartieron. entonces es especial y siento que tiene un olor diferente, a cenizas de un fuego que ya no arde, o a lluvia, porque la lluvia me recuerda al olvido. sea como sea, con o sin explicación, es especial. y yo ni siquiera me acuerdo. hacemos mecánicamente tantas cosas sin reparar en detalles. seguro que todo lo haríamos diferente si supiéramos que es la última vez: el último beso, la última mirada, la última caricia.
pero te fuiste. y yo no sabía que te irías. por eso nuestra noche fue una más entre tantas. y por eso hoy esta habitación importa más que cualquier otra.

ya no te sueño.
ya no imgino el sabor que tendrán tus besos.
no me pregunto por tus labios agrietados,
ni me muerdo las uñas pensando en tus manos.
ya no me intriga tu aroma,
ni tus palabras,
ni tu cuerpo.
ahora ya te conosco, ya te probé, ya te tuve.
ya absorbí la esencia de tu cuerpo.
ya fui tuya, y me gastaste.
ya me usaste, y te olvidaste.
fuiste real, y te perdi.
ahora duele.

te miré directo a los ojos pero no te dije nada
para qué?
si igual ya lo sabías...
me fui en silencio.
no volví a saber de vos

te miraba
y pensaba cuanto te quería.
me contabas algo
sobre música creo,
algo de los ritmos, algo de los tiempos,
no sé,
no entendí,
pero te escuchaba.
había algo entre nosotros
algo que vibraba
vos no podías sentirlo, solamente yo me daba cuenta
era una energía tan fuerte
eran mis ojos mirándote,
eran tus labios tratando de alcanzar los míos
era la noche que no quería irse.
es especial
es esto que tenemos.
mucho no entiendo.
igual,
quiero decirte que te quiero.

todo va bien, y entonces, sin saber que estoy yo del otro lado, apareces.
las intrigas vuelven, y algunas mariposas intentan aletear cerca -o dentro- de mi panza.
quiero verte alguna vez, preguntar por qué tu silencio, y aún llena de bronca por tu indiferencia, agradecerlo. quiero volver a ver lo que alguna vez casi te animas a mostrar. verte débil sin sonrisas inventadas, y sin palabras repetidas. quiero que dejes caer tu ropa, que actúes como lo harías si yo no estuviera mirando. quiero que me cuentes de tu vida, y tus problemas, escucharlos en silencio, comprenderlos, abrazarte, contenerte. quiero que me cuentes alguna de tus anécdotas, mirar tus ojos y reirme con vos...
todo va bien, y entonces apareces, te pegas en mis ojos, te enredas en mis pensamientos, las palabras no me salen, las manos mi tiemblan y todo vuelve a ser como nunca fue.

imaginame eterna,
con mi mirada perdida,
y mi sonrisa brillante
recordame eterea,
bailando al compas de la melodía de tus palabras,
deseame ardiente,
y que el fuego en mis dedos queme tu piel

ahora entiende.
cierra los ojos, respira profundo.
ya no quedan dudas.
ya no sobran las miradas.
ya no faltan las palabras...
duele.
pero entiende.

no puedo decir cuál fue el día,
cuál fue el momento,
cuál fue la palabra,
si faltó algo, si sobró algo...
no sé qué pasó, por qué, cómo.
solamente se dio así.
y acá estamos, yo donde siempre estuve, y vos, quién sabe.
pero te espero porque desde que te fuiste mi mundo perdió sus colores,
y las mariposas a las que me había acostumbrado se fueron con vos

a veces siento miedo.
miro a mi alrededor y me pregunto si esta era la vida que realmente quiero.
a veces el vértigo me hace sentir fuera de mi cuerpo, y veo mi vida desde afuera, como espectadora más que como protagonista.
pero la vivo, paso a paso, día a día.
trato de tomar las riendas, de evaluar opciones, de elegir las que creo mejores.
porque esto es todo.
acá, ahora, no quiero perderme un segundo.
después del próximo parpadeo podría tener 40 y la mitad de mi vida habrá pasado.
por eso trato de saborear las victorias, de aprender de mis derrotas, de levantarme cuando me toca caerme, y de evitar los errores de los que ya aprendi.
me río hasta que la panza me duele, y lloro derramando pedacitos de mi corazón.
no quiero despertarme un día con la sensación de que mi vida se termina y nunca sentí nada realmente.

las noches en que no necesitas mi compañía, tu indiferencia muestra tu verdadera cara.
entonces me doy cuenta de que no soy nadie, no soy nada, y todo pierde un poco el sentido. mis pensamientos dejan de recordarte y ya no me pregunto por vos. no imagino más mi cuerpo recostado en tu cama con un libro en la mano, mientras vos haces tus dibujos sentado en el escritorio. ya no invento momentos memorables de nuestro pasado, ni me imagino cosas impsibles en el futuro. no pienso en el viernes que viene, ni en como hacer para cruzarte casualmente y manipularte para que me invites a hacer algo.
las noches en que no me necesitas, tu soberbia borra en mi cualquier urgencia de tenerte, y por un rato, te olvido.

nadie va a saberlo.
nuestra historia nunca va a ser la trama perfecta de una película.
nuestro primer beso no va a emocionar a millones,
nadie va a repetir las frases que me escribías,
y nunca nadie va a llorar con nuestra despedida.
la nuestra es la historia más linda (triste) del mundo,
y nadie más que nosotros va a conocerla.

nos cruzamos.
yo corría de la oscuridad de mi soledad, de la lágrima fácil, de la historia fallida; vos te escapabas del compromiso insostenible, de alguna loca como yo que te quiso sin saber que no debería.
y nos encontramos.
no era el mejor momento, y sin embargo ahí estábamos.
nunca vi una madrugada desde tu cama, hasta que fue la última.
esa noche, y sin querer, mitad por mi inconsciente ansioso, mitad por el alcohol que habla a traves de mi, susuré que te quería.
la mañana siguiente no hubo despedidas.
nos despertamos, nos besamos, nos acurrucamos.
me trajiste a mi casa.
nunca más te vi.
(te tragó la tierra, o volviste a correr)

te extraño.
para que duela menos duermo las horas, y me callo las dudas.
hoy llueve, y si llorara, nadie lo notaría, las mías se fundirían con las lágrimas del cielo.
pero no quiero.
mejor me voy.
ya no te espero.

pareciera culpable, pero en el fondo no lo soy.
no pido esto.
no quiero quererte con cada latido cada noche, mientras tu cuerpo descansa solo o acurrucando cuerpos extraños, quizas.
no puedo evitarlo, no quiero necesitarte, pero quisiera que por una vez pudieras entender la magnitud de lo que digo.
quisera leerte las mil y una palabras que escribi pensando en tu nombre, quisiera decirte el número exacto de lágrimas que derramé por vos, quisiera contarte que la forma en que me besabas todavía me hace vibrar el cuerpo con su sólo recuerdo.
y sin embargo me callo, porque aunque quisiera dejarte entrar del todo, eligo preservarme, porque aunque me haga la fuerte, en el fondo sigo siendo yo: la sensible, la que piensa en vos aunque nunca supieras que estabas en mis pensamiento, la que se fija en los detalles, la que sufre por todo, la que todavía no aprende y que cada vez que te ve, salta al vacío inmenso de tus brazos...

se nos acabó el tiempo, se nos gastaron las palabras,
hace meses que la paciencia está en su punto límite...
pero hasta hoy seguimos intentando, probando, tirando,
porque siempre nos dijeron que no importa si llegas,
que lo importante es intentar.
nos mintieron.
entonces, indefectiblemente me lo pregunté:
qué había en nuestro futuro,
qué buscaba yo en vos,
qué buscaba yo con vos...
siempre intenté imaginar un final diferente,
aunque en el fondo, los dos lo sabíamos

son días
no hay sol,
no hay compañía,
no hay respuesta,
ni solución,
ni consuelo.
son días que pasan...
después las cicatrices cierran.

es lo que siempre pasa:
la ironía de no saber querer lo que se tiene
hasta que se lo pierde;
el desafío de quebrar lo inquebrantable,
de hacer que se enamore el que solo busca compañía;
no saber apreciar la subestimada compañía de la soledad;
la ignorancia de creernos incompletos
porque nos falta lo que dicen que debería ser "nuestra otra mitad";
la mentira constante del amor eterno;
la risa burlona del tiempo
que arraza con todo lo que creemos perfecto
- y lo desgasta-;
el creer que la lágrima duele sin saber que duele más lo que no se llora
y queda encerrado en nuestra alma;
el reloj sin manecillas;
las melodías sin letras, y las letras sin melodía;
las palabras que nunca se dijeron y rebotan entre uno y otro pensamiento;
los susurros del viento;
la primera estrella;
el brillo del sol que envolvía tu cuerpo;
tu nombre que aparece por la noche entre sueños...
es lo que siempre pasa,
y yo ya no te tengo

como un pez fuera del agua,
así me sentí:
desubicada,
moribunda,
asficciada.
verte caminar de su mano me enfrentó a la realidad de mi mano vacía.

no me di cuenta de que el tiempo avanzaba más lento,
ni de que los brillos se fueron decolorando.
no me di cuenta cuando las conversaciones se tornaron triviales, y tus manos se iban alejando.
cuando lo supe fue tarde.
no había vuelta atrás.
hacía ya mucho tiempo vos te habías ido.

digo que la culpa fue tuya,
aunque probablemente haya sido mía,
siempre es mía...
y también del destino,
y de sus caprichos y sus ironías.
nunca quise perderte
pero te fuiste justo cuando empezaba a quererte.
sé que lo dije muchas veces,
pero cuando realmente empezaba a sentirlo,
te quebraste.
el tiempo ya se había colado entre nosotros,
y ya todo parecía dicho.
así que te fuiste.
yo me quedé sentada viendo por la ventana como tu auto doblaba la esquina.
mis labios temblaban, y el te quiero que venía desde lo más rojo de mi corazón no tuvo un oido ajeno que lo escuchara

el verano se acerca, y extraño tu voz temprano en la mañana.
extraño cosas extraordinarias de vos,
pero lo que más me hace falta son las cosas cotidianas:
la forma en que tus manos y mis manos siempre se tocaban,
la alegría que me llenaba por el solo hecho de saberte mío,
que te acordaras de poner las dos cucharadas de azucar en mi chocolatada.
es mucho lo que me falta de vos,
pero son esas cosas, los detalles,
las intenciones sutiles de complacerme en cada mínimo capricho,
y que supieras cuales eran esos caprichos
lo que hace que tu recuerdo siga intacto en mi mente,
y tu lugar siga vacante en mi corazón

Tengo miedo que vuelvas enfurecido y lleno de rabia a buscar en mí lo que me robé de vos antes de irte, todos tus recuerdos, las mil sonrisas, el color de tu mirada. Entonces quedaría vacía, más inherte que las muñecas de piel de porcelana que colecciono sobre la cabecera de mi cama.

invento que es el alcohol,
que el ron me corre por la sange,
que la música está muy fuerte y me aturde,
que todo eso combinado me confunde.
y en realidad sos vos,
vos y tu cuerpo,
vos y tu pelo desprolijamente perfecto...
no hay excusas,
y me tiemblan las piernas y todo el cuerpo,
tengo miedo, y me paralizo
y es el vértigo
esa sensación de pánico y deseo de saltar al mismo tiempo...
y salto al vacío sintiendo el viento frío que golpea mi cara para acabar en el refugio de tus brazos y escondernos de todos aquellos que podrían juzgarme y acusarnos.

te extraño desde la primera noche que te vi hace cuatro años, y mucho más desde la última noche que te vi, hace dos meses.
creo que nunca voy a dejar de extrañarte, aunque suene exagerado, es por ser fatalista.
y no sos solo vos, sino vos conmigo, y yo con vos.
extraño que mi risa suene dulce y complaciente, que mis ojos brillen de felicidad, que mi sonrisa sea plean y real, y no fingida.
extraño que con un roce cada centímetro de mi cuerpo sienta cosquillas y se me ponga la piel de gallina, y también la ansiedad incontrolable antes de poder verte.
extraño ese tiempo en que el amor significaba alegría.
extraño esos días juntos, cuando el amor no dolía.

Era magia, pero nunca lo supiste.
Estaba mucho más allá del sentimiento humano del amor,
era más real, más intenso, más pleno.
Era amor, pero era magia,
era algo así como un amor mágico, de esos que uno piensa que solamente puede encontrarse en cuentos y vivirse en fantasías.
Ahora no queda nada.
Nada de nada.
Solo recuerdos que son mitad reales, y mitad producto de mi imaginación.
Se mezcla en mi mente lo que pasó, y lo que quería que pasara, o lo que no hubiese querido que pasara nunca.
Estoy tan lejos de tu adios, como de vos,
y sin embargo hoy al pensar en vos, y en tu nombre algo adentro me hierve, y la piel me quema, y el corazón se me retuerce un poco.
Algo así como esa sensación de volver a probar un sorbito de café después de haberte quemado y ampollado con el primero.
Pero lo sé: el que quiere celeste que le cueste, dicen...
Nada que alguna vez no duela vale la pena.
Así que acá estoy, conviviendo con los ecos de tu recuerdo,
y reinventando en mi mente el sonido especial de tu risa.

yo todavía te espero en donde ya no venís a buscarme

sé que eso del amor no es lo tuyo, aunque en realidad no sé por qué.
supongo que porque nunca te tocó todavía, o tal vez tenés un poco más de miedo que yo.
sé que no se te da.
por eso me río cuando abrazas a otra mientras me miras.
porque aunque a veces me quiebre por dentro y no quiera enfrentarlo,
en el fondo lo entiendo.
y te entiendo.

"me acuerdo de muchas cosas", me dijiste mientras acercabas tu boca a mi cuello, y mi mundo tembló un poco...

me quedé pensando en lo que dijiste, digo.
no, no digo, pienso...
y no es lo que dijiste, sino lo que escribiste y que yo lei con el tono y con las pausas y con los gestos que vos hubieras usado.
sos tan vos.
seguís siendo tan vos.
tan único.
pero mi vista está en el horizonte, y eso es adelante, aunque nunca lo alcance.
y vos te quedaste atrás, muy atrás, abajo de tantas otras cosas que pasaron después de vos...
y quedaste abajo, muy abajo.
lo suficientemente abajo como para que ya no pueda verte, ni tocar tu recuerdo, ni escuchar lo especial de tu risa, ni preguntarme por el nombre que tendrá el color indefinido de tus ojos.
y adentro.
lo suficientemente adentro como para que aunque no te vea y no alcance tu recuerdo, alguna vez todavía te piense.
y sí, me gustaría alguna vez vovler a verte, pero eligo avanzar, digo.
no, no digo.
pienso.

hablábamos de los temas más superficiales para disimular las ganas de besarnos.
te preguntaba de tu vida, y tus pasatiempos, mientras vos tratabas de escurrir tus manos entre mis piernas.
no tardamos mucho en perdernos en un remolino de sensaciones y suspiros agitados, y aunque no era el momento ni el lugar adecuado, nos dejamos llevar.
lejos de ojos prejuiciosos, volvi a ser para vos esa que alguna vez inventé para convencerte de perderte en mis brazos. mi alterego me cambia, y te convence, y entonces no hay conciencia, ni razones, y soy tuya.
te quise nuevamente por esos escasos minutos que duró nuestro encuentro...
que no hay dos, sin tres...
...dicen...

tus labios estaban tan cerca de los míos que sentí el calor de tu aliento cuando prometiste que no ibas a besarme. tenías una mano sobre mi rodilla y tu dedo índice acariciaba el pedacito de piel que se escapaba por los hilos de la media que acababan de quemarme.
primero un roce entre tu boca y la mía, y un escalofrío que me invadió el cuerpo.
después caricias, seguidas por unos cuantos besos descontrolados, y tus brazos que me abrazaban, y mis manos que te tocaban, y una explosión de sensaciones y pensamientos que no fui capaz de controlar.
todo terminó rápido, y me fui con la cabeza mirando el piso.

para convencerte:
¿qué hubiera podido decirte que no te hubieran dicho ya?
no habían palabras.

lo intentó con más fuerza que cualquier otra cosa que hubiera intentado antes, tiró con cada músculo de su cuerpo, y lo deseeó con cada fibra. aún así, nada pasó, nada cambió, el reloj no volvió hacia atrás sus agujas ni tan siquiera un segundo, irónicamente parecía haber empezado a andar más rápido. se sintió tan frustrada que el aire al ingresar por sus pulmones la mareaba de lo denso que lo sentía. cerró los ojos unos minutos tratando de concentrarse, aunque no sabía muy bien en qué. entonces todo fue muy claro: el tiempo podía no querer volver, pero ella no lo dejaría escaparse.
y así fue como llamó por teléfono a todos esos amigos de los que se sabía el número de memoria (porque esos eran los que más importaban) y habló por horas. volvió a ver sus películas favoritas, salió afuera y lo absorbió todo, y no importaba que estuviera lloviendo, era una cosa maravillosa más cuya explicación todavía no comprendía. se hizo mil promesas a sí misma, y a media que pudo las cumplió una por una. cantó, aunque no pudiera entonar correctamente una sola nota, y lloro, aunque ya no doliera.
nunca más el tiempo se iba a ir de sus manos, ahora ella hacía valer cada segundo.

lo que no hice, lo que no dije, lo que no pude...
y vos decis que esta todo bien, y yo mientras trato de odiarte pienso en como podría no quererte...
con vos todo es tan fácil, tan cómodo, tan sin problemas...
nada te afecta, y nada te importa, por eso mis ataques de ansiedad y mi locura se disimulan, y se aplacan con tu tranquilidad...
entonces quiero odiarte más, por no ser odioso, ni problemático, ni molesto.
y entonces me gustas más, justamente por no serlo...