te soñé, y entonces ahora te recuerdo así con el alma incomprendida como de poeta, con el pulso tembloroso de quien lo perdió todo pero sigue luchando, con la piel arrugada por años de risas y llantos.
y tal vez te admiro un poco más, porque de alguna forma creo que sí tenías alma de poeta, y que la lectura ocupaba muchas horas de tu día porque te gustaba viajar imaginando, porque habías perdido a tu compañero de viaje años atrás.
y cuando siento que te extraño, lamento haber sido demasiado chica para entender muchas cosas, y para compartir tantas otras. pero de alguna manera, y desde algún lado sé que estás.
me hablaste las otras noches en mis sueños.

pasa de todo, o no pasa nada, y me vuelvo a sentir como cuando tenía 15, como cuando mi corazón estaba tan roto que se había secado, y me encerraba a llorar en mi cuarto por horas. como cuando no tenía a quien llamar, ni en dónde esconderme. como cuando sentía que morir no iba a doler.

confieso:

que ya no amo nada real, que lo único que me quedan son una interminable lista de recuerdos, que quiero convencerme de querer a cualquiera que me besa pero en realidad no siento nada, que tengo miedo, no, pánico de quedarme sin sentimientos para siempre, que me paralizo cuando pienso que mi gran amor ya puedo haberlo tenido y lo dejé ir, que mis amigas me hacen feliz y me ayudan a salir adelante, que ya no sé qué espero de mi futuro, que encarar cada nuevo día es un desafío desde que estoy sola, que mi corazón es demasiado grande y esta demasiado vacío, que mi teléfono ya no suena tanto como antes y por eso lo dejo en silencio, que igual soy feliz, que el fin del mundo podría llegar y seguramente me encontraría bailando desacatada!

quiso el destino que fueras solo un recuerdo,
y ya casi ni eso queda de vos.
nada importa demasiado ahora que el frío me alcanza y yo me acuesto tiritando.
ya todo es irrelevante cuando pienso que no hace tanto (o tal vez sí), el tiempo se paraba cuando reíamos los dos.

lo hago de nuevo, y total, por qué no?
ya no hay más nada que perder...
fumas un cigarrillo, e inundas mi aire con tu humo.
recorremos la ciudad mientras tratamos de conocer lo que nuestros corazones ocultan,
nos reímos de trivialidades, y nos contamos secretos que en realidad no importan.
nos consolamos un poco con algunas coincidencias, y nos asombra parecernos en cosas que nos creíamos únicos.
lo vuelvo a hacer, y no me extraña.
busco alguna excusa para rozarte.
no consigo entender donde termina esta nueva pseudo amistad, y donde empiezan mis ganas de besarte, ni si vos en realidad me queres besar.
pasa de largo la noche, y ya no hay rincones oscuros donde escondernos, mi media sonrisa me delata, y mis ojos dicen cosas que deberían callar.
buscamos excusas para quedarnos, pero no hay más tiempo.
y como quien no quiere la cosa, me besas.
y me voy.
hasta mañana.

siempre fuiste ese amor entre amores.
a quién volvía con la cabeza baja y con mirada arrepentida.
siempre estabas. y parece que fue ayer la última vez que hablé con vos, la última vez que nos despreciamos, y nos pisamos el corazón.
ya se equipara la cantidad de tiempo que no sos nada, a la cantidad de tiempo en que para mí lo eras todo.
si tuviera que pensar en un recuerdo, está todo tan borrado que tendría que inventarlo.
pero me acuerdo del amor que te tenía, estoy llena de cicatrices que nunca me van a dejar olvidarlo;
por eso, de vez en cuando, me acuerdo de vos.

16 años.

¿Cuando un “te quiero”,
Se convierte en “te amo”?
Y ¿Cuándo un “te amo”,
Es realmente sincero?

¿Cuándo es realmente amor
Lo que uno siente?
Y ¿cuándo el pasado,
Dejó de ser presente?

¿Cuándo necesitarte
Significa quererte?
Y ¿cuándo quererte,
Me lleva a  olvidarte?

¿Cuándo para amar,
Se necesita un motivo?
Y ¿cuando por ese motivo,
Vale realmente la pena amar?

¿Cuando perdonas
Una traición?
Y ¿cuando el corazón,
Logra verdaderamente perdonar?

¿Cuándo olvidas?,
Si es que lo haces.
Y cuando lo haces,
¿Realmente olvidas?

(a los 16 años, ya tenía roto el corazón)

ojos de cielo...

revolviendo un poco el pasado, te encontré muy cómodamente acurrucado en una esquina que hacía mucho no visitaba. seguías ahí, con tus rulos tan desprolijos como siempre, con las palabras más crueles que jamás escuché esperando escaparse de tus labios, con tus ojos indefinidamente azules, o verdes.
y yo que releo viejas conversaciones, saldría corriendo a buscarte, aunque ya no nos queramos en realidad, pero solo para ver si por un minuto, al tenernos enfrente, volvemos a temblar, y a amarnos, como una vez creo que hicimos.
y si queres usarnos, y mentirnos, y desgastarnos, como tantas veces soñamos, y nunca pudimos.
y mirarnos los ojos, y callarnos.
alejarnos, no hablar nunca más,
y volver a ser como dos desconocidos,
que alguna vez se amaron,
y que por fin tienen un momento que vale la pena recordar.

no vamos a comer perdices...

es el miedo a estar sola para siempre, no porque ya nadie me quiera, sino porque ya no creo que haya a quien querer. nadie parece valer la pena. la gente de oro parece haber desaparecido de este mundo. seguramente por eso acá está todo tan mal. debe haber un mundo nuevo, en algún otro planeta. se llevaron a los mejores, a los que brillan, a los que saben, a todos ellos que nosotros solíamos admirar. a los otros, a los comunes, a los que nos perdemos en la multitud, a los grises, nos dejaron acá. solos y ciegos, esperando. consumiendo hasta lo último de los recursos naturales, creando guerras, robando, peleando, matando, muriendo. nos libraron a nuestra suerte, que es poca y mala. no hay buen futuro. pero, eso sí, nos dejaron la religión, no perdamos la fé, nos prometen algún día un mundo mejor. claro que para eso primero tenemos que hacer explotar la Tierra y morir en el intento.

no paro. todo el día hago algo, sino, me tiro y duermo.
no pienso, no me doy esa posibilidad.
los pedazos de mi corazón cuelgan de un hilo demasiado débil que amenaza con romperse en cualquier momento: si te pienso, por ejemplo.
por eso sigo.
apareces fugazmente, pero no te dejo quedarte.
vivo.
hasta que el dolor rebalse, y me haga estallar en un millón de pedazos.

al lugar donde has sido feliz, no deberías querer volver...

no eras vos, 
                               por eso mis besos escasearon, 


y por eso me fui temprano dejándote en incertidumbre.
                          
                                   (y te extraño)


                pero si no eras vos, tampoco era yo. 


                                                        porque no hay un yo sin un vos, porque si vos no existís, yo no vivo.


                                 entonces tampoco hay un nosotros.


                                                                y lo que fue, no es más...


         "Y LO QUE NUNCA HUBO, NUNCA VA A SOBRAR"

atrás, ni para tomar carrera; me dijeron una vez.
y yo les creí, porque no volví más a vos.
avancé.
paso a paso,
temblando, medio inestable,
pero avancé.
dicen que lo mejor todavía está por venir,
que adelante siempre nos espera eso que tanto ansiamos.
y yo sigo creyendo.
nunca encuentro lo que busco,
ni pareciera ser que este cercana a encontrar la olla de oro al final del arcoiris,
ni estoy andando por un camino que me lleve a roma,
ni sé qué otro cliché puedo nombrar para ejemplificar lo lejos que estoy de una vida perfecta.
pero guardo un hilo se esperanza...
(por si algún día necesito ahorcarme)

¿entenderías lo que quiero si te digo que te invito a desayunar?

     no estaba acostumbrada a eso,

                                         era tan feliz en mi sueño,

         que preferí despertar

perdes o perdes,
o pensas que ganas y después perdes.
al final siempre perdes:
si te quedas, si avanzas, si volves atrás.
siempre que elegís perdés,
dejás pasar una oportunidad que ya no vuelve,
hasta cuando elegís no elegir, elegís;
elegís quedarte quieta, no moverte,
y abandonas la posibilidad de lo desconocido.
pero sentís que esta noche es diferente,
y te reís mientras caminas descalza y en puntas de pie,
y sería todo igual, si no fuera porque hoy algo va a pasar.
sos feliz, si ganas, o si perdes da igual, sos feliz.
y avanzas, o seguís,
pero hoy sonreís, y te reís:
fuerte, a carcajadas, desde la panza, desde el corazón.

"como dueles en los labios, como duele en todos lados..."

me doles acá, en la garganta, en el nudo que se formó con las palabras que no te dije. me dolés en las manos vacías, en la sonrisa quebrada, en la cabeza que no puede hacer más que recordarte una y otra, y otra vez. me doles en los ojos, en los labios y en la piel. me dolés en el cuello, los hombros y los omóplatos, tan cansados y agotados de cargar el peso de tu ausencia, de cargar el dolor de tu olvido, y más desgastados ahora que tus manos ya no los acarician suavemente para aliviar su pena. me doles por las noches bien tarde, y por las mañanas temprano al despertarme. me doles en el segundo antes de salir, o antes de entrar de/a cualquier lugar.
me doles en el alma.

desapareces

como siempre que encontras con quien saciar la urgencia de mis besos

todo cae por su propio peso, como esta noche que me volvi sola, que no hubo nadie para acompañarme a casa,    que a nadie le importo si llegaba bien. y lloro, por todo lo que no lloré desde que decidiste dar tu última señal de vida. no sé nada de vos, ni qué haces, ni qué no, mucho menos con quien.
yo por mi parte no hago nada, pierdo el tiempo, salgo con amigas, te extraño; es la única solución que le encontré al vacío de tu ausencia.

me aturde el reloj, y me duele tu ausencia.
dónde estás ahora sin mi?
dónde está tu cuerpo tan lejos del mío?
qué soy ahora que no soy tuya?
volve.
sin vos lo cotidiano pierde sentido,
y lo bueno hasta llega a doler.

cada vez que me despido pienso que es la última,

tengo guardadas casi todas nuestras despedidas.
pero nos seguimos encontrando,
porque nos despedimos mal,
todavía no encontramos ese final perfecto.

vos

un borde
                 un precipicio
      vértigo
                                     estoy a punto de saltar
          una esquina de tu cama
tus almohadas
                                                la ironía de ser salvada por tus besos y lastimada por tus labios

nada más lindo que estar enredada en tus sabanas alguna que otra madrugada, y reír con vos...

tan rota
           como un rompecabezas
imposible                       de volver a


                            armar

sé que se ve en mi ojos, pero se siente cuando hablo?
no sé si alguno podrá darse cuenta,
todo el tiempo trato de disimularlo.
me duele el corazón,
y desde hace ya varios días,
mi voz suena medio áspera y entrecortada,
es que quiere llorar, está llena de lágrimas.

malditos recuerdos, maldita memoria selectiva,
malditos besos tuyos en mis labios!
ya no estás,
frente en alto, paso constante, mirada de hielo,
si yo no peleo por mí, nadie más lo hará.

me buscas por semanas,
insistentemente.
yo siento (y sé) que ya no voy a poder verte.
lo digo, lo pienso, (para convencerme) lo escribo.
acto seguido:

                                 el mundo se agrieta y caigo en un hueco tan profundo que creo que todavía no terminé de caer.
my world crumbles.


todo lo que creía conocer ya no está,
ahora no me queda otra que buscarte


estar sola nunca es una opción
                                          no sé cómo,
              no puedo.

estoy en absoluta desventaja con vos,
                                     
                                                 sos mi única opción.


no quiero otra cosa, no quiero algo nuevo.
aunque tampoco sé si te quiero a vos.


                                                                                     hay un sólo desenlace posible para esta historia:


                                   vos tenés lo que querés,

                                                                                yo me quedo con el corazón roto

lluvia

te tengo miedo. mañana llegas y no quiero que llegues. tal vez me sorprendas y llegues esta noche, como quien no quiere la cosa. dicen que venís. todo parece indicar que es cierto. venís con tu humedad y tu frío que se apodera de todo. mañana va a sonar el despertador y no me voy a querer levantar, voy a estar escuchándote pero tratando de evitar verte. vas a romper mi corazón.
yo voy a llorar,
vos vas a llover.

sonrío cada vez que creo que alguien esta mirando,
canto todas las canciones que escucho o que se me vienen a la cabeza,
soy irónica, y hago chistes,
miro comedias en la tele, y las comento,
contesto indiferente cuando me hablan de vos,
miro a todos a los ojos, y no bajo la vista por nadie,
me río lo más fuerte y exageradamente que puedo para que todos lo noten,
bailo aunque me duelen los pies y el corazón,
organizo planes,
planeo la próxima salida,
salgo a comprar ropa.
así y todo me dicen que me ven triste,
es por mis ojos.
es que sos inolvidable,
pero yo voy a resistir
hasta que por fin deje de dolerme.

ya no sos real, no sos un hecho; no podes serlo.
ahora sos un recuerdo, sueño,una idea, una ilusión.
no sé decir qué,
a veces se confunde mi subconciente,
a veces me confunde el alcohol

es domingo. primer domingo. la soledad de la casa me aplasta el alma. encima hay viento y sol. brilla alcanzándolo todo con sus rayos, y yo sin refugio. ¿dónde me escondo? llevo días escapando, ayer llovió y pude hibernar, hoy no tengo dónde correr. me alcanza la soledad, el frío, el miedo, la distancia, el odio, el arrepentimiento. no quiero sufrir más, debería morir.

estoy esperando que pase ese momento ínfimo pero sublime en que escuchas palabras de esas que te cambian la vida en un segundo, y te hacen querer dar un giro de 180º, en boca de quien nunca lo esperabas. estoy esperando el encuentro, o reencuentro con alguien cuyo recuerdo me haga sonreír hasta antes de quedarme dormida, y aun entre sueños. a veces lo busco con demasiado ímpetu, a veces me convenzo de que va a pasar sólo, y me siento a esperar.

a veces acá, a veces allá.
a veces me hablas, otras tantas me olvidas,
decís que pensas que me cansas y desapareces,
pero siempre (casi) estas...
como una vez cantó sabina,
me podrán robar tus días,
tu noches no;
son mías

espero.
sé que estás viniendo.
lo que hace más de dos años es, va a dejar de ser.
lloro.
me tiemblan las manos mientras te escribo la última cosa que jamás te voy a escribir.
duele.
aunque esta decisión la tendría que haber tomado yo mucho antes que vos.
te voy a extrañar,
hasta siempre.

el reloj no para, no puede parar. todo lo otro sí.
entonces parece que estoy en cámara lenta, y que todo se intensifica.
todavía puedo ver tus ojos brillando, iluminando tu sonrisa que sonríe porque me mira, y quiere mirarme [y sonríe por mí, porque estoy ahí, porque soy tuya].
y se me pone la piel de gallina, y me corre un temblor por todo el cuerpo.
[si, como cuando me besas(abas)]
y me asfixio, el aire se hace espeso y casi puedo sentir el esfuerzo de mis pulmones agrandándose para recibirlo y llenarse de él.
pero lo disfruto porque te amo tanto que cualquier dolor es tolerable a comparación de la insoportable sensación de sentirte (y saberte) ajeno, a comparación de la inmensa pena que produce tu ausencia.
pero sucede de repente. como dicen en el gran pez.
el silencio explota contra mí, y el tiempo vuelve a correr no a la velocidad normal (aunque sea relativa), sino mucho más rápido, para compensar el tiempo que estuvo parado.
y entonces ya no estas, y en realidad hace meses que te fuiste, pero el tiempo había estado parado porque me habían hipnotizado tu sonrisa y tus ojos (que eran míos), y no me dejaste nada.
sólo esta desilusión en forma de tu persona, con tu nombre y tu cara;
y tu recuerdo.
ya no siento el dolor en mis pulmones, el aire es normal y respiro, pero me duele todo el cuerpo.
todo lo otro me duele desde que no estas,
y quién sabe cuánto es eso.
el tiempo a veces juega juegos conmigo que yo no sé jugar.
no quiero jugar, me duele.
y las agujas aturden mis oídos con sus tics, y sus horriblemente fuertes tacs.

siempre tendremos paris

salvo por el hecho de que nunca tuvimos nada,
ni siquiera algo,
nada,
ni un recuerdo al cual aferrarme,
nunca,
ni siquiera fuimos.
nada.

soñaba, al perderte sentía un dolor tan fuerte que parecía la vida real, como esa vez que me dijiste que no me querías. pero te recuperaba, porque los sueños son sueños. y en mitad de la noche me desperté riéndome a carcajadas y llena de felicidad porque te sabía mío.

será la forma que tiene mi subconsciente de recordame que no te olvidé...

nos equilibras, equilibras esto que somos sin ser,
me equilibras.
siempre me gustaste porque nunca te guste más tiempo del que vos me gustaste a mí,
o algo así.
me buscas de vez en cuando.
y después desapareces, justo antes de que yo quiera que desaparezcas.
entonces me dejas esperando más,
no porque en realidad lo quisiera,
sino porque no me dejas tenerlo(te).
yo no desaparezco,
nunca, no me das tiempo.
pero es bueno.
una vez quise desaparecer, y ya no volví.
entonces espero entre ansiosa y resignada,
a la próxima noche que entre copa y copa,
te acuerdes de mí.

se termina.
siempre.
incluso, tal vez (quién sabe), nunca lo hubo:
amor
-o compañía, o cariño, o calentura, o solo sexo-.
pero fue amor, tenía que ser amor,
porque siempre te enseñaron que sino, estaba mal.
sos una chica bien,
no podes calentarte,
no podes querer que te alcen, y te aprieten contra una pared de un cuarto donde nunca antes habías estado,
y que el momento borre tu conciencia, y tener esa necesidad de tener sexo sin siquiera terminar de sacarte la ropa porque no te quiere hacer el amor, solo quiere cojerte.
y no podes terminar agitada en el piso, ni levantarte e irte sin decir nada.
-porque no importa nada-.
tiene que ser en una cama,
tiene que haber pétalos de rosas,
tiene que besarte la boca, el cuello y la espalda,
tiene que acariciarte, decirte que te ama,
y abrazarte después de haberte hecho el amor.
entonces fue amor,
porque nunca lo dejaste que te coja.
y ahora vos pensás que es amor, cada vez que alguien te toca.
y te rompieron el corazón tantas veces,
que ya no sabes hacer al amor,
porque ya no amas.
pero cojes, y a ellos les gusta,
siempre nuevo, siempre distinto,
y les gusta siempre.
y siempre se termina,
(porque todo se termina)
tenes un corazón roto,
¡pero qué sonrisa!

un feliz día para todos aquellos que todavía se animan a amar

me fui sin verte, y cuando volví ya no estabas... te quedaste debiéndome una despedida y un reencuentro prometido. por algún motivo hoy me acordé de vos, de las noches escapándole al tiempo, de los besos prohibidos, de las miradas traviesas. me acordé de la complicidad del último tiempo, de las risas de la última noche, de lo cerca que estábamos vos de mí, y yo de vos... creo que fue eso lo que arruinó todo, esa sensación de confiar, de sentirte cómodo, la situación de la no mentira, de compartir, de disfrutar, de acoplarnos. te dio miedo, creo, no sé. tal vez mi cabeza inventa motivos para encontrar una respuesta a tu ausencia.

2011, empezando con el mismo pie izquierdo con el que di el último paso en el 2010... o tal vez, no tanto...

promesas de año nuevo: sé que puedo...

ya no tengo más miedo,

con un invierno tan largo, me había olvidado lo feliz que me hacía el verano!
pero volvió, y con él, lo mejor de mi.

sé que me quisiste. yo también te quise.
te quise como pude, hasta donde pude... quiero decir que fue mucho, no pienses que no...
pero llegué a un límite, o llegaste vos, mejor dicho.
ojalá no lo hubiera hecho.
me diste todo de vos, y yo te di de mí todo lo que me pertenecía...
no alcanzó, lo sé...
perdonarme por no darte un corazón que ya no era mío...

si te vas, llevame con vos. no quisiera quedarme acá sola y triste. de cualquier forma, sin vos, moriría.
quiero acostarme al lado tuyo, y despertarnos abrazados. quiero equivocarme y pedirte perdón. quiero que me abraces rompe-huesos y nos riamos pensando que ese error quedó atrás, y avanzar. y caminar de la mano juntos por este camino que dicen que es la vida. y sentarme a esperarte cuando llegues tarde, y a veces enojarme por tu tardanza y a veces agradecerla en secreto porque, aceptemoslo, siempre demoro más que vos en estar lista.quiero esconderte la ropa para que no puedas irte, y jugar a las escondidas en los rincones de la casa. quiero pisar el mármol frío de la cocina descalza y que corras detrás de mí para atraparme. quiero entrar a la ducha mientras te estas bañando, y dejarte que me enjabones, y que me laves el pelo, y que me hagas caricias que me pongan piel de gallina aún bajo el agua tibia. quiero besarte el cuello, y la espalda, y hacerte masaje cada vez que quieras, y dejarte que me hagas masajes para estremecerme en tus manos y después darme vuelta para que me hagas el amor.quiero recostarme sobre tu costado izquierdo y sentir latir tu corazón, y que pases tu brazo al rededor mío y me hagas cosquillas en la cola. quiero saber de vos todo eso que de a poco me vas mostrando,y más aún todo eso que sos reacio a mostrar, y quererte por ser como no queres que sepa que sos. quiero escrbirte cartas, y cosas, y poemas, y animarme a mostrártelos y a convencerte de que te quiero más allá de lo imaginable, y que me creas aunque sea un poco. y quiero despertarte, llenarte de besos, morderte, convencerte, que te dejes seducir. y que me quieras, quiero por sobre todas las cosas que me quieras por lo menos una parte de lo que te quiero yo. y saber aceptar cuando me digas que todo se acabó, y saber entender cuando no me llames más en la mitad de la noche, y salir de tu vida airosa, con la frente en alto y el corazón en la mano, comprender que te quise y que se terminó...
mejor no, cuando te vayas, dejame morir, no me lleves con vos...

a veces me siento zigzageando entre la ciclotimia, y la bipolaridad. pero por la depresión que me alcanzó hoy culpo al síndrome pre menstrual. definitivamente hoy tiene la culpa mi condición femenina, eso claro, y el hecho de que ya no estás, de que hace 2 semanas te pedí que ya no estuvieras.

por momentos me dan ganas de salir a buscarte pero lo haría por las razones equivocadas.
aunque suelo presumir de mi carácter fuerte y de mi valentía para decir las cosas, me siento impotente pensando que voy a enfrentar al mundo yo sola, que tu mano no va a estar para animarme a seguir, que tus palabras no van a estar para alentarme, que tu abrazo no va a estar para reconfortarme si algo sale mal.
dicen que siempre en una pareja uno de los dos quiere más... en mi pareja anterior me tocó ser a mí, esta vez, y aunque me duela decirlo, creo que te tocó a vos...
"buena suerte, chau, adiós"

a veces creo en los finales felices. una vez estuve tan cerca de uno que casi lo toqué. aunque si lo pienso un poco, no hubiese sido un final-final. sino el fin de algo y el principio de otro algo que iba a venir. no paso, pero si hubiese pasado, hubiese sido feliz.

pienso en mis abuelos: 50 años de casados y creo que todavía siguen tan enamorados como el primer día. 50 años bailando juntos el vals, esa era la idea para el tópico de su fiesta de aniversario. pocas cosas más románticas que esa vi en la vida real. y hubiese sido un final de un cuento si hubiese terminado ahí. pero no, la vida sigue. no se termina cuando todos sonreímos y comemos perdices. entonces se arruina por algo, cualquier cosa, por chiquita que sea.
no quiero que pase nunca, pero si algún día uno de los dos ya no está? entonces dónde queda el final feliz que todos necesitamos para seguir creyendo, para seguir apostando?
por eso digo que a veces creo, y a veces no, porque mis otros abuelos también se querían, y nunca llegaron a los 50 años de casados, ni a mi graduación, ni van a estar para ver si yo algún día tengo algo cercano o parecido a un final feliz.

nadie entiende eso del je ne sais quoi del invierno... es difícil de explicar. duele, eso sí; de eso no hay duda.

pero es un dolor reconfortante, un dolor que queremos que duela. nos permite refugiarnos detras de su manto de frío, y escaparnos del mundo cuando queremos.
en invierno tenemos más excusas para ser sombríos, y elegir quedarnos en casa, y abrazar a alguien, cualquiera, y fingir que lo queremos y pedir que nos quieran. todos entienden, porque es invierno...
pero mañana empieza el verano, y normalmente a mí me encanta, pero este año no sé, este año tengo miedo.

¿cómo mido la distancia?

no parecen adecuados los kilómetros, ni los metros, ni los decímetros, aunque nunca haya terminado de comprender muy bien qué eran... que chico me queda el sistema métrico!
puedo decir que hace ciento y pico de días desde la última vez que te crucé, o más de trescientas sesenta y cinco horas desde el último beso, y aún así no estaría clara la distancia que hay entre vos y yo.
podría decir noventa y siente llamadas telefónicas que no se hicieron, doscientos cuarenta y un mensajes de textos que no se mandaron, incalculable cantidad de abrazos y besos que no se dieron, silencios ganando a las palabras, muecas que se esconden, lágrimas que no llegan a nacer, una nube, mi taza rota y los pedazos desparramados en el piso, yo indiferente, anémica, inherte...
ahora sí creo que se entiende un poco más la magnitud de la distancia.

siempre quise aprender a tocar el piano.

creo que doy con el perfil: tengo los ojos grandes y tristes,
y el corazón entre angustiado y sereno.
¿será que podré?
de vez en cuando lo miro de reojo, deseosa, me siento en el taburete, levanto la tapa, acaricio las teclas -blancas y negras-, intento descifrar las notas de las partituras que alguna vez pertenecieron a mi abuela y tienen las hojas amarillentas...
pienso cómo se habrá sentido ella de chica, seguramente empujada a aprender por una sociedad que determinaba ciertos estándares para las "mujeres bien". ella que siempre porta una sonrisa, ella que siempre tienen una palabra optimista para decir, o una anécdota graciosa para contar. ella que le escapa a la tristeza y a las nubes negras. seguramente tocaba canciones alegres, de ritmos movidos, y alegraba reuniones familiares. seguramente...
yo, en cambio, quisiera rozar las teclas y desnudar mi alma. que mi corazón se desangre poco a poco, con cada nota, que la música me libere de la presión que siento cada tanto en el pecho...
para que yo también pueda sonreir, y que mi sonrisa se sienta verdadera y transparente, y que mis ojos vuelven a brillar un poco como alguna vez lo hicieron.
y entonces mi abuela pueda enseñarme las canciones festivas que ella sabe, y se siente al lado mío en el banco, como cuando yo era chiquita y jugaba a ser como ella.

¿cómo hacemos para volver a empezar?
cómo hago para borrar todos los besos que vinieron después de los tuyo, cómo me olvido de los "te amo" que escuché mientras me hacían el amor, cómo puedo salir a la calle de nuevo con vos y hacer que nada pasó...
cómo finjo que no me lastimaste, que no me rompiste el corazón en tanta catidad de partes que aún hoy sigue siendo un rompecabezas inconcluso?
cómo hago para animarme y apostar todo por vos una vez más aún después de tantos años, tantas heridas, tantos silencios.
tengo miedo. no sé si quedarme donde estoy, o salir corriendo.
no quisiera nunca lastimar a nadie como me lastimaste vos a mí, pero no creo que sea mejor seguir así.
se me va la vida dejando el tiempo pasar...