presente perfecto

te quiero. 

mucho.
mucho.
mucho más.
más...
con puntos suspensivos, sin punto y aparte, porque sigue siendo más, y sigue creciendo.
entonces, etc.
soy (me haces) feliz.
me doy cuenta porque no puedo escribir,
porque no puedo imaginar,
porque no hay una sola cosa tuya (nuestra) que quisiera cambiar; 
o tal vez sí,
como que me dejaran despertarme hundida en tu abrazo,
o que podamos desayunar un nesquick juntos a la mañana,
o que nos pudiéramos escapar por unos días a la playa, y ver el mar desde la cama resguardados del frío del viento del invierno.
pero no escribo, porque me rebalsa el cuerpo del amor que siento, y te empapa, te moja y te llega de mil maneras que no son en palabras; y me vacío. hasta que por unas horas no te veo y me vuelvo a llenar.
pero a veces no estás, como ahora, que faltan 72 horas para que vuelva a verte, y ya tengo tanto amor adentro que tengo que escribir, porque si almacenara todo este amor, al verte te ahogarías, y tendría que rescatarte, y tendrías que quedarte para siempre conmigo.
para siempre, y colorín colorado.

no estamos en poemas, ni en novelas, ni en canciones,
nadie escribió sobre vos, ni escribiría sobre mí.
no hay películas que reflejen lo que nos pasó,
ni personajes que vivan nuestra historia.
por eso es tan único.
porque nadie podría imaginar algo así.
porque es nuestro, sólo nuestro, sin nombres ni etiquetas.
voy y yo, nada más.

que recuerdo mágico nos dejan las tormentas, 
cuando nos sentamos a reflexionar debajo del arcoiris.

ahora que sé más de lo que quería,
te quiero todavía más de lo que me creía capaz.

se acaba el aire, el espacio, el tiempo.
consumimos todo, y todo nos consume.
tenerte tan cerca que no hay distancia.
que estés, que te tenga.
que te quiera.

todavía hace calor, pero yo ya siento que despido el verano.

no podría pedirle más que todo lo que me dio.
días y noches que guardaré donde está mi familia, están mis amigas, estás vos.
aunque me siento un poco reticente con la llegada del invierno,
abrazame ahora, muy fuerte, rompehuesos, por si te aburro y querés irte.
el invierno sería demasiado frío sin tus abrazos.

creí cosas que no eran.
imaginé mucho más allá.
volé.
caí.

me da miedo que la distancia y el tiempo nos ganen
que tus ganas se gasten
que te des cuenta que soy una chica común y ya no me quieras
que alguien descubra lo especial que sos y te robe

estás muy lejos, y yo me olvido si te quiero
pero creo que te quería
entonces tengo esta mala manía de esperarte,
 y te espero
por si volvés, y querés buscarme


el cielo se rompe en pedazos que van cayendo de a poco, los rayos se encienden a lo lejos uno tras otro, las nubes están llenas de metáforas. nada quisiera más que tus besos en esta media noche, tus abrazos rompehuesos, y la habilidad de tus manos. sería distinto, sería como siempre. puras risas, sonrisas en mitades, besos con sabor a manzana verde porque es el sabor del verano, pieles calientes y bronceadas, horas que se gastan pasando desapercibidas, noches tan eternas que no tienen mañana. la ausencia que desaparece, la presencia que nos cura.

te me anudaste a la espalda en un abrazo de despedida que fue más fuerte que cualquier abrazo,
te me grabaste en la memoria, y en los párpados, y ahora cuando cierro los ojos, te veo.
te me alejaste mientras intentaba retenerte, y no volviste.
lo prometiste, pero no.
no volviste.

era mi momento.
el sol, la playa, las noches.
y tuviste que llenarlo de tu recuerdo.
ahora mis vacaciones están un poco manchadas de color a vos.
pero no estás ahora,
sólo tengo el recuerdo de unas vacaciones en las que lejos de olvidarte, te quise un poco más.

lluvia, mucha lluvia.
la muerte se lleva todo,
te deja la nada, el vacío, y la lluvia.
no va a parar.
lo importante es aprender a caminar abajo de ella,
que moje, pero no moleste.
duele, pero se sobrevive.
es lo único que queda.

venís, y te vas. y la sensación es siempre la misma.
como si nunca te hubieses ido, como si todo siguiera igual.
y el tiempo que no estuviste no es más que un paréntesis,
instantes fugaces perdidos en el tiempo,
que hoy encuentran su continuidad en la rutina diaria.
no importa que de a ratos no estés,
siempre que vuelvas.

algún día cuando ya no estés te reprocharé en silencio, tal cual como lo hacés vos hoy, el haber tenido que guardar tantos secretos

sos de acá, sos nuestro.
aunque la frase suena tosca, o amenazante, es así.
lo sabés, y lo saben.
no hay palabras, ni cartas de amor que valgan lo que valemos.
no hay noches violentas intercambiables por los asados de las noches de verano.
una y miles podrán pasar.
pero vos seguís acá.
porque sos de acá, sos nuestro.

sonreír de costado,

mirarte de reojo y tragar saliva,
reír a carcajadas,
hablar en voz baja y susurrar deseos,
mirar al horizonte y hablar del futuro,
los segundos en que me miras fijo y tus ojos son míos,
charlar sobre la luna,
que busques mi mano cuando me contás alguna cosa,
la necesidad manifiesta de que nuestras pieles se estén tocando,
las noches que terminan en días,
saber que no hay en el mundo una tarde más perfecta que esta, cuando nuestros corazones se acoplan, y nos enmarcamos en un atardecer
no hablamos de amor, pero no sé qué es, sino es esto.

cuando te veo

sos mi pausa preferida en la monotonía de mis días,
la hora feliz,
lo inesperado,
mi mejor paréntesis.

todos los días finjo que no me importas, pero secretamente vivo a la espera de la luz verde, esa luz que significa un mensaje tuyo, que te acordaste de mí, que crucé tu mente.
no quería volver a sufrir, y ahora sin siquiera tenerte, no sé cómo dejarte ir...

me acurruco en tus brazos y de pronto el mundo deja de dar tantas vueltas... el reloj no avanza y la noche es nuestra. mantenemos la mejor charla que podemos tener, y yo quiero llorar. de alegría, claro. pero no quiero que me veas, ni que adivines que sos lo mejor que me pasó en mucho tiempo.

la suerte de encontrarte alguna vez y sentir que para casi todo hay solución...

no ten veo en realidad pero mis sueños son tan reales que casi me los creo... si fueras un poco más como imagino que serías y un poco menos como sé que fuiste -o sos- podría despertar desde hoy y para siempre cada mañana a tu lado sin preguntarme nunca por qué, porque con mirarte ya lo sé.

tendrían sentido las lágrimas, los gritos, los años, los otros, todo.
porque entonces seríamos voy y yo.
para siempre.

llega el verano y nos creemos felices de nuevo.
eso es lo que lo hace la mejor estación del año: 
la felicidad.
siempre se va, pero siempre vuelve.
y lo mejor:
cada verano tiene la particularidad de ser el mejor verano de tu vida.

a veces todavía siento que mastico algunas de las palabras que no pude decirte, que no quisiste escuchar... dan vueltas, se hacen una bola y me atragantan mientras intento tragarlas. duelen al pasar por mi garganta... pero esperan, sé que esperan, y no tienen ningún apuro.
por desagradable que suene sé que el día que te vea voy a reaccionar, y voy a vomitar mis palabras en tu cara!

tenes el verano en tus ojos, y yo escondo diciembre en mi mirada,
sin embargo parece que hace tan poco que temblaba de frío mientras me besabas.
julio y agosto se me escaparon de los dedos.
mejor, porque en verano soy yo y sos vos.
enero tiene el gusto de tu adios.
pero en febrero te espero con un "ojalá que vuelvas" grabado en mi piel.

nos hacemos un nudo.
tu pelo y mi pelo se enredan.
somo uno.
nos corre el tiempo, igual yo postergo todo.
ahora somos eternos.
se apaga el cielo.
se callan los relojes.
dormimos, desaparecemos.
chau

reirme a carcajadas.
nada más.
lo demás viene sólo...
y será lo que tenga que ser.

te mentí.
más o menos.
yo no busco a nadie, pero con vos haría una excepción si supiera que tengo la posibilidad de encontrarte.
entonces cuando te preguntes por qué ya no te busco, ya sabés.
es tuya la respuesta.

decepción,
desilución.
no podía(s) ser de otra manera.

me preguntaba si te acordarías de mí de vez en cuando, cuando llueve, por ejemplo, o cuando hace frío, o cuando hay sol... cualquier momento, no sé, cuando te pasa algo bueno y querés compartirlo, o cuando te pasa algo malo y querés olvidarte... 
normalmente no pienso en vos, y no me importa si pensas en mí... 
pero a veces me dolés en la piel, y en la sangre... entonces todo importa un poco más, y espero que sí, que te acuerdes a veces de mí, que yo también importe.

vola.
vola conmigo.
volemos juntos.

quise ser como no fui, mirar de arriba, con desdén.
terminé con unas lágrimas de más, y unos cuantos agujeros.
entonces comprendí porque un pájaro no podrá nunca ser un pez

andaba así como quería,
tan sin miedo, temeraria;
tan sin nada que perder.
y entonces te perdió,
porque el tiempo que a veces es justo,
y a veces olvido,
la mitad más preciada se evaporó.
caminó cuanto pudo hasta que sus pies sangraron.
nunca jamás de los jamases ella te encontró.
en cambio esperó al año nuevo para dar un paso en falso
y se fue con el primero que le prometió un poco de amor.

una sonrisa pintada en un papel:
recuerdos, sólo eso...
y una lágrima quiere escaparse.
buenos momentos.
nadie quiere decir nada, todos tienen miedo a decir algo de más.
entonces callan,
para bien o para mal.
yo ya no entiendo ese tema del tiempo,
no sé si es, soy fui, fuimos, nunca seremos,
es igual, hoy estas lejos.
pero va a pasar, como todo.
siempre pasa.
yo sigo regalando sonrisas.
estoy bien, con o sin vos.
conmigo.

algunas noches estoy demasiado sola, y demasiado rota.
entonces me acuerdo de vos, solo de vos, siempre...
y me arrepiento de todo lo que hice para alejarte, cuando lo único que quería era que te quedaras conmigo

quiero navegar en barquitos de papel, y volar desde tu ventana en el avioncito que acabas de hacer. caer de un chapuzón a la pileta y quedarnos ahí tirados, flotando, contemplando la inmensidad del cielo desde abajo. viéndolo mutar del celeste al naranja y del naranja al negro. y ver cómo lo negro de a poco comienza a llenarse de una infinidad de puntitos plateados que brillan y nos invitan que vayamos hacia ellos, que los alcancemos, que saltemos bien bien alto y volemos, y entonces enredemos algunas estrellas en nuestro pelo, y volvamos a caer. pero esta vez caemos al pasto, en la isla, donde nos recostamos en silencio, y escuchamos cantar a los grillos y a las cigarras, mientras trato de esconderme del ataque de los murciélagos. y contamos bichitos de luz en la distancia y reímos. después volvemos, nos besamos y nos abrazamos hasta que nos gastamos los labios y el cuerpo, y nos dormimos para soñar y recordar un día perfecto. y en algún momento despertarnos, y empezar todo de nuevo, otra vez, desde cero.

nos entendemos.
eso me encanta.
nos acoplamos, nos acompasamos.
pero a veces me callo, para no asustarte, y te miro fijo esperando que mis ojos lleguen donde mi voz no.

dejame ser, y olvidate

por los contornos que me dibujas con tu dedo índice, porque temblas con ciertas caricias, por tu desvergüenza tan opuesta a mí, por tu seguridad que roza la arrogancia (que un poco también me gusta), por la forma que mi piel se siente cuando la rozas con tus labios, y por como mi cuerpo se enrosca cuando jugas en mi cuello. porque la horas aunque sean muchas, son pocas. por cómo se ve el mundo desde tus ojos, y porque me dejás verlo. por las mil cosas que hago con vos, que sin vos jamás haría. por las lunas llenas.
si, por eso. por todo. por mucho más.

tocame. sabeme de memoria, a ciegas. aprendete los rincones de mi cuerpo, la suavidad de mis manos, el olor de mi cuello. por si algún día se te borra algún sentido, o por si algún día la luz se acaba. para que puedas reconocerme a la distancia, y no te engañen con palabras dulces, ni caricias similares. sabete la forma en que beso cada parte de tu cuerpo, recorda la calidez de mis labios en tus labios. que se grabe en el interior de tus párpados las palabras que mis ojos te gritan. y no me olvides, por sobre todo, no me olvides.

te reís a carcajadas, y me rindo. no puedo hacer más que reír con vos. entonces el tiempo frena un poco, y luego vuelve a correr, y luego camina lento. no sé, vos sabés. y entonces nos miramos, tus ojos fijos en mis ojos, y viceversa. ya no sos distancia. nos acercamos. nos miramos más de cerca. nos tocamos, mis manos miran tu piel, tus piernas miran mi cuerpo, sin darnos cuenta ya no hay espacio, no queda nada. solo mentiras y nosotros, puras mentiras, esas que nos decían cuando intentaban enseñarnos lo más básico de la física, que un cuerpo es uno, y ocupa un espacio, y dos cuerpos no pueden ser uno y ocupar el mismo lugar. mentira. nos mintieron. mienten. no podrían saberlo. no así, no como nosotros.

ahora es tarde.
te celo.
y quiero correr a los brazos de algún desconocido para hacer lo que pienso que tal vez haces con otras cuando no estás conmigo.
pero sólo que en realidad no quiero, lo haría por vos, para no ser menos, para demostrarte que sos para mí tan poco como lo que soy para vos.
o no.
porque no sé que soy para vos.
y algunos días te odio.
pero casi siempre te quiero.

cuando me voy, no vuelvo.
no me lo permito.
me arrastro por el suelo reptando lejos,
y aunque duela, no, no vuelvo.
pero esta vez no me voy yo,
se nos va el tiempo, porque se acorta, y se acaba.
no quisiera irme, pero el tiempo me lleva.
-y a vos también-.
esta vez no es que vuelva, pero él va a devolverme inevitablemente.
y voy a estar acá.
ojalá que a vos también te devuelva.
y seamos lo que no somos por un tiempo más.

jamás pensé en volver a entregarme.
no de nuevo, no después de tanta historia, tanto dolor, tantas mentiras, tantas excusas.
pero te tenía en frente, y eras el escape perfecto en esa noche en que nadie más contestó mis mensajes.
eras el tercero de una lista de cuatro que prometía seguir creciendo.
pero una noche fuimos a cenar.
y una tarde me invitaste a navegar.
y sin querer, me abrazaste mientras creías que dormía y me diste un beso en el hombro.
(yo temblé)
entonces empecé a querer verte, y a necesitar hablar con vos.
y ahora estoy en esa situación en la que si te tengo al lado no puedo quedarme callada, ni dejarte que me abraces en silencio, o que me beses mientras tenemos música de fondo, porque entonces no podría aguantarme, y te diría que te quiero.
que simple y sencillamente, te quiero.
ni con ideas raras de relaciones con compromisos, ni un "veni a cenar a mi casa", ni quiero verte en las vacaciones, ni quiero que te cases conmigo.
solamente eso: me gustas, te quiero, me hace bien estar con vos.
y no puedo decirlo, porque entonces correrías tan lejos a donde mis ojos ya no pudieran alcanzarte, y tus invitaciones se distanciarían más hasta hacerse inexistentes, y tus besos escasearían.
y yo volvería a quedarme vacía.

vos: la causa.
mi sonrisa: el efecto

te quiero, y no es por los apodos cariñosos con los que me llamas, ni por la horas que pasamos juntos riéndonos, ni porque te gusto igual aunque este despeinada y tenga cara de cansada. te quiero, y no es por la forma que tenés de tocarme, ni por como me derrito en tus manos, ni por los placeres que compartimos. te quiero, y nos es porque seas despreocupado, ni porque tengas una personalidad positiva, ni porque sos mucho de lo que yo quisiera ser.

te quiero, porque te dejas, aunque no quieras.

el sol.
el viento fresco en una tarde de calor.
la forma en la que mi piel se erizaba cuando tus labios rozaban mi cuello.
las caricias.
las medias sonrisas a la mañana.
las carcajadas cuando llegaba la noche.
la risa en general.
la paz que sentía los días de lluvia porque venías.
la sensación de plenitud.
la mano que me levantaba.
el abrazo que me cuidaba.
el beso antes de dormir.
la felicidad.
te llevaste todo.

no lo buscas, pero está. siempre está. te acecha. te persigue. te espía. y un día, sin darte cuenta, ya no te podes escapar.

no debiéramos nunca tener que irnos, ni decir adios.
no debiéramos decir no, cuando queremos sí,
ni sí cuando queremos no.
no deberíamos mentir, ni ocultar, ni especular.
no deberíamos tener que callar.
no deberíamos alejarnos, ni lastimarnos, ni tener que olvidar.
no deberíamos tener miedo, ni llorar.

te digo que SI,
con vos siempre es SI

me prometí que no.
una cosa más que no puedo cumplir.
lo intenté, me engañé, me mentí.
probé haciendo las cosas diferentes,
miré otros ojos, y me dejé abrazar por brazos que no eran los tuyos.
fingí detener el tiempo, y entonces siempre llegaba tarde
-con ellos el tiempo no se detenía-.
me paré cara a cara con el sol, pero te seguía viendo.
me senté en el suelo y dejé que lloviera sobre mí,
pero ni las miles de gotas que cayeron pudieron borrarte de mi cuerpo
-y me enfermé (de amor, tal vez)-.
quise escapar, y mis tontos pies solo pudieron llevarme hasta la puerta de tu casa una, otra, y otra vez.
me prometí que no, pero no puedo hacerlo:
sin querer, te estoy queriendo.

no quiero depender de vos,

                      no quiero ser tu nada, ni que seas mi todo.

no quiero hablar de vos, cuando intento hablar de mí,
ni que estés en mi mente, en mis días, y en mis cosas.

                                   no quiero que el sol me haga acordar a vos, ni que el viento ahora lleve tu nombre,


                                      (ni que le robes la desprolijidad de sus rulos a un viejo amor.)

no quiero que pase el tiempo y te gastes,                                                           no quiero aburrirte y que me olvides,

no quiero dar un paso en falso y que te vayas.

        quiero reír cuando no estás, igual que cuando sí,                                                  y ya no puedo.

no quiero saber que te vas a ir, y ansiar que te quedes,


                               no quiero extrañarte mientras no estás y esperar que regreses.


no quiero quererte.
no quiero.

te quiero.