tus labios estaban tan cerca de los míos que sentí el calor de tu aliento cuando prometiste que no ibas a besarme. tenías una mano sobre mi rodilla y tu dedo índice acariciaba el pedacito de piel que se escapaba por los hilos de la media que acababan de quemarme.
primero un roce entre tu boca y la mía, y un escalofrío que me invadió el cuerpo.
después caricias, seguidas por unos cuantos besos descontrolados, y tus brazos que me abrazaban, y mis manos que te tocaban, y una explosión de sensaciones y pensamientos que no fui capaz de controlar.
todo terminó rápido, y me fui con la cabeza mirando el piso.
lo intentó con más fuerza que cualquier otra cosa que hubiera intentado antes, tiró con cada músculo de su cuerpo, y lo deseeó con cada fibra. aún así, nada pasó, nada cambió, el reloj no volvió hacia atrás sus agujas ni tan siquiera un segundo, irónicamente parecía haber empezado a andar más rápido. se sintió tan frustrada que el aire al ingresar por sus pulmones la mareaba de lo denso que lo sentía. cerró los ojos unos minutos tratando de concentrarse, aunque no sabía muy bien en qué. entonces todo fue muy claro: el tiempo podía no querer volver, pero ella no lo dejaría escaparse.
y así fue como llamó por teléfono a todos esos amigos de los que se sabía el número de memoria (porque esos eran los que más importaban) y habló por horas. volvió a ver sus películas favoritas, salió afuera y lo absorbió todo, y no importaba que estuviera lloviendo, era una cosa maravillosa más cuya explicación todavía no comprendía. se hizo mil promesas a sí misma, y a media que pudo las cumplió una por una. cantó, aunque no pudiera entonar correctamente una sola nota, y lloro, aunque ya no doliera.
nunca más el tiempo se iba a ir de sus manos, ahora ella hacía valer cada segundo.
lo que no hice, lo que no dije, lo que no pude...
y vos decis que esta todo bien, y yo mientras trato de odiarte pienso en como podría no quererte...
con vos todo es tan fácil, tan cómodo, tan sin problemas...
nada te afecta, y nada te importa, por eso mis ataques de ansiedad y mi locura se disimulan, y se aplacan con tu tranquilidad...
entonces quiero odiarte más, por no ser odioso, ni problemático, ni molesto.
y entonces me gustas más, justamente por no serlo...
debería aferrarme a ese recuerdo, al de anoche,
al desprecio injustificado, al maltrato subliminal, al rechazo constante...
y sin embargo, cada vez que tus pies arrastran a tu cuerpo hasta donde está el mío, me olvido de pensar... la múscia me aturde, y el alcohol me nubla la vista, entonces me imagino que tu voz y tus ojos me invitan... me pierdo siguiendo tu cuerpo que se mezcla entre la gente, hasta que en la mitad de todos, tus brazos me rodean cubriéndome por completa... entonces desaparezco, y me siento abstraida de este mundo, y puedo ser tuya, mientras vos te dejas ser mío porque en esta cuarta dimensión que ahora me absorbe no hay cosas prohibidas, ni dedos acusadores, y el tiempo no corre...
si parecía feliz,
a quién podía inportarle lo que le pasara por dentro?
por ese entonces sonreía más que el común de la gente, creo que nadie nunca la vio deprimida, no sé si porque nunca lo estaba, o porque cuando lo estaba no salía.
pero ese día particular su alegría lo alumbraba todo, y su risa melodiosa y contagiosa colmaba el aire.
fue cuando se despidió y volvió su cabeza para saludarlo que notó ese dejo de tristeza en el rabillo del ojo. él no le dio importancia, o no supo reconocer lo que significaba.
esa noche no hubieron llamadas, y faltaron palabras. su mundo se derrumbó mientras él ni se acordaba. su corazón rojo se tornó de un gris claro, mientras todo el brillo que antes contenía se escurrió por sus manos...
por todo eso que a ella le faltaba, ya no hubieron más alegrías en sus mañanas.
te vi pasar y te ignoré para no tener que fingir una sonrisa.
sentí tus ojos clavarse en mi nuca, y un escalofrío me invadió, pero no me di vuelta.
mis rodillas temblaron, pero nadie lo noto.
sentí que se movía el piso, entonces saludé a mis amigos, y me fui.
-si, todavía ocupás un lugar así de grande en mi mundo-
llegué a mi casa dispuesta a recolectar lo que quedara de vos y deshacerme de todo.
la bolsa comenzó a llenarse con pequeñeces, una vieja entrada, una carta con polvo, los pétalos de una flor marchita, un cuaderno con palabras que nunca leerías, y un largo etcétera muy poco relevante.
cuando estuvo llena hice un nudo con todas mis fuerzas, y para tirarte bien lejos me tomé el trabajo de dejar la bolsa en la calle con el resto de mi basura.
entonces entré confiada, con la sensación de una ganadora,
y me encontré con tus ecos que todavía resonaban,
y me encontré con un recuerdo que no olvidaba,
y me encontré con tu ausencia...
... no sé qué puede hacer para borrar tu ausencia...
ni las olas se acercan para acariciar mis pies
ni las mariposas vuelan por mi jardín porque estoy enamorada
ni las risas son melodías
ni el corazón se rompe cada vez más
ni las lágrimas arden
ni las palabras cortan
ni el viento juega con las hojas
ni mis susurros te llegan por la noche en tus sueños
ni mi boca siente más la suavidad de la tuya
ni existe la segunda estrella a la derecha que me lleva a nunca jamás
ni vas a volver para que vos y yo seamos un trillado felices para siempre
"yo que soñaba despierta, ya no sueño ni dormida"
no quisiera admitirlo, pero sé que estoy creciendo
(por no decir envejenciendo, no de vejez, sino de adultez)
me doy cuenta de que a veces me preocupo un poco más, y disfruto un poco menos. pienso más antes de hacer algo, y la espontaneidad no se arrebata de mi cuerpo tan seguido. evalúo situaciones, caras, ideas y consecuencias. el alcohol y yo seguimos siendo fieles en las noches de salidas, pero ahora lo tomo porque lo disfruto y no porque sea el condimento que necesita mi locura para despertarse -mi locura se despierta poco-. la gente que tengo cerca es menos que antes, pero vale mucho más, me río menos también, pero lo siento en serio.
un balance ni tan bueno, ni tan malo...
sin embargo algo me perturba y es que últimamente me repito demasiados "y si" y me quedo con las ganas, cuando antes era a la que siempre había que decirle "te lo dije".
(prefiero arrepentirme que quedarme con las ganas)
te esperé más tiempo del que nadie espera a nadie.
me senté a ver como las horas del reloj avanzaban hasta desaparecer.
el frío se fue y me trajo unas flores -fresias-.
mi pelo se marchito, y mis labios se hicieron cenizas.
ya no espero.
ahora me voy tras tus pasos...
es un juego que jugamos cuando la tele no entretiene, y el fin de semana se acerca.
me hablas, o te hablo, y la charla refleja matices de una amistad aparentada. propuestas prohibidas, risas sugerentes, un si camuflado que es un no al mismo tiempo.
es un juego que jugamos, hasta que apago la luz, y pienso en las excusas para cancelar todos mis planes, y tratar de adecuar mi recorrido al que sé que vos vas a hacer, porque quiero verte y seguir jugando durante 10 o 15 minutos cara a cara, hasta que el juego sea demasaido peligroso y tenga que escaparme, o te pida que te vayas.
es divertido, hasta que me doy cuenta todo lo que arriesgo. entonces recapacito y ya no estas entre mis prioridades.
viste como es.
hay gente que me hace acordar a nosotros, aunque nosotros ya no seamos.
los veo, y veo eso que hubiesemos podido tener, que íbamos a tener,
y la piel se me eriza un poco, y el estómago se me revuelve.
pero sigo, porque como lei hace poco, la vida es demasiado corta para ser otra cosa que no sea feliz...
así que soy feliz, casi tanto como lo sería si todavía estuvieras conmigo.
pero te extraño, sería hipócrita (y lo soy cada vez que de casualidad alguien te nombra) si dijera que no.
es una lucha constante entre mis implusos y mi razón. siempre me quedo quieta, porque la conciencia es más fuerte, y no sé si eso es bueno, o es malo...
hablarte es inofensivo, porque al final del día la parálisis me supera y todo sigue igual. pero para evitar problemas, y por si por esas casualidades de la vida mi conciencia estuviera dormida por un rato, directamente me abstengo.
yo sigo pensando en cosas para decirte, mientras vos seguís sin saber que yo sigo pensando en vos.
me pregunto por vos... por tus alegrías, y por tus temores. por tus problemas, por tus caídas, me pregunto si extrañas la mano que te tendía para levantarte.
¿hace ya cuánto que no nos vemos? ¿4, 5 meses desde ese último encuentro, donde el alcohol te llevó a hablar irracionalmente, y la múscia no me dejaba escucharte?
cada vez te recuerdo menos. reprimo lo que me queda de vos para que el presente se haga más llevadero, para que mi vida no parezca tan vacía. no volvieron a haber besos tan verdaderos como los tuyos.
cada vez me parezco más a la que no quería ser estando con vos. me encuentro disfrutando cosas que vos disfrutabas, y yo me negaba a aceptar como mías. me encuentro reconociendo en mí necesidades que vos necesitabas, y ahora te entiendo un poco más. pienso qué diferente hubiese sido todo si me hubiera dejado domesticar por tu amor. pero no fue. siempre tuve una necesidad injustificada de revelarme a todo, sin importar qué fuera.
el tiempo no vuelve. y pensándolo bien, no quiero que vuelva. me gusta la que soy hoy, me gusta en lo que me convertí. sigo siendo un poco la que era, pero aprendí cosas en el camino que me hicieron crecer un poco, ablandaron mi orgullo, y endurecieron mi corazón. creo que te gustaría volver a conocerme. yo sé que a mí me gustaría conocer tu nuevo vos.
me gusta pensar que el destino nos tiene preparada alguna sorpresa, algún encuentro que haga temblar el suelo bajo mis pies, y me de cuenta de que seguís siendo para mí.
cualquiera diría que no te quiero, que no sos más que un desconocido al que alguna vez conocí.
y sin embargo, pienso en qué harías vos, antes de hacer algo; cuando me pasa algo bueno, pienso que después tengo que contártelo; cuando estoy feliz, pienso que sería el doble de feliz si estuvieras para compartirlo conmigo.
por que parezco fuerte, pero cuando me quedo sola, y tengo miedo, necesito que me abraces y me cuides...
porque aunque ya no te tenga, sé que vos sos mi "felices para siempre".
Presentí que ibas a irte pronto, por eso llené tu cuerpo de besos, así cualquiera que se acercara sabría que antes estuve yo.
Ahora, un par de años después, un poco más usado, y un poco más cansado, vuelvo a encontrarte. Tu cuerpo sigue lleno de besos, pero ninguno mío. Los borro el tiempo, o las distintas mujeres que pasaron por vos en este tiempo...
Cuando me dijiste que nunca antes te habías sentido así, cuando emocionado me confesaste que nadie había logrado estremecerte de la forma en que yo lo hice, te creí. Pero a vos no te alcanzaba saberlo, sospecharlo... Pensaste que más allá podía haber alguien que incrementara aún más ese sentimiento. Tu gula nos alejó...
Pero ahora volves, con tu cuerpo lleno de besos, a buscar los míos. Porque no encontraste en otra, lo que conmigo habías tenido.
Quería llamarte.
Sabía que no era la hora, ni el momento adecuado, pero lo necesitaba.
Veía tu número apareciendo en la pantalla, y mi dedo esperaba juntar fuerzas para marcar el botoncito verde que te llamaba.
Entonces sonó mi teléfono. un número que no era el tuyo trataba de comunicarse, y atendí para distraer mi pensamiento de vos... Me entretuve por un rato, y cuando media hora más tarde por fin corté, no fui capaz de encontrar motivos para llamarte.
Seguía teniendo cosas para decirte, pero el impulso se había ido, y los efectos del alcohol habían desaparecido por completo.
Entonces me dormí. Es posible que hayas aparecido en mi sueños, o no, no lo sé...
Últimamente estás, y tengo urgencia de llamarte. La culpa me lo impide día tras día. Todavía algo de conciencia me queda. Es bueno saberlo.
Hoy el horóscopo en la última página de la reviste me dice que reniego de mi situación amorosa, y me arrepiento de errores pasados... Puede ser... El tuyo dice que es posible que tengas un encuentro casual con tu ex... Y yo ya no sé cuál es el grado de mi locura, pero creo que aumenta cada día un poco más.
No sé de vos más que ya no vivís donde solías hacerlo. Te olvidaste de mí, y de nuestra vida. Ya no pensas en nuestro futuro.
Pero necesito hablarte, porque en el fondo hay cosas que sólo vos entenderías.
Porque todavía creo que sos el único ser que se acopla perfectamente a mí.
no había sol que pudiera alegrar su tarde. el día había empezado bien, pero con el paso de las horas había ido decayendo. tenía mucho para hacer, pero no tenía ganas. y la angustia también le jugaba en contra. se encontraba en un punto estancado en su vida. quería avanzar a pasos agigantados, y sin embargo no se movía. dependía del tiempo, como siempre. quería escaparse, tenía ideas, quería cumplir sueños. sabía que cuando se terminara este período sus sueños permanecerían inconclusos, y eso le molestaba. quiso hacer algo, pero era tarde. entonces se sentó a esperar. le aburría su vida, y sus ideas no eran lo suficientemente fuertes como para llevarla lejos a esos lugares que inventaba para refugiarse en los días así.
el único escape era la televisión. si veía y escuchaba algo que la distrayera ya no tendría que pensar, y todo lo malo se alejaría. de cualquier forma era una solución parcial, porque sentada frente al aparato su vida seguía estática, y cuando se apagara, los problemas volverían.
no había solución ni respuesta clara. no había opción. escaparse ya no era una posibilidad.
suspiró. lo pensó. se resistió.
después se rindió... puso empeño en los quehaceres, hizo lo que tenía que hacer...
sus sueños seguirían ahí expectantes para cumplirse unas semanas después cuando ella se librara de sus obligaciones.
te sorprendiste cuando con ese beso intenso te arrebate todo pensamiento de tristeza. seguía siendo yo, pero qué distinto era todo! volví a ser tuya, y la noche volvió a ser nuestra... nunca te quise tanto como en ese momento en que tus ojos intentaron decirme lo que nunca fuiste capaz de aceptar. me veía reflejada en ellos, y por primera vez supe que ésto estaba bien.
ahora me doy cuenta que de diferente esa noche, no tuvo nada... era una noche más en que vos montabas un personaje, y yo era la misma que siempre te había creído.
ahora junto los pedazos de mí que quedaron desparramados por la casa, mientras trato de convencerme que no fue para tanto...
una vez más te tengo que volver a olvidar...
no era culpa de la radio, y sin embargo ella descargó un golpe con la mano abierta sobre el aparato, y unas palabras poco gratas al locutor. claro que no tenía nada que ver una cosa con la otra, pero eran los únicos testigos que le hacían compañía por esas altas horas de la noche.
cada canción lenta le rompía más el corazón. había guardado el amor adentro tanto tiempo que había explotado en miles de pedazos que ahora la invadían como pequeñas astillas esparcidas por todo el cuerpo.
no se permitía pensar. sin embargo las ganas de llorar eran más fuertes que nunca. más que cualquier otra cosa, más que el tiempo malgastado, más que las mentiras, lo que le molestaba era saber con certeza (porque sabía) que él ahora se estaba divirtiendo y que por ningún motivo estaba pensando en ella.
quería hablarle, pero no tenía nada para decirle. todas las ideas le venían juntas a la cabeza, pero ninguna era lo suficientemente lógica para ser pronunciada.
una noche más se deshizo frente a sus ojos... las horas pasaron libres de eventos como lo habían hecho los últimos días... él nunca supo de las lágrimas silenciosas... ella se fue a dormir con la salida del sol sin sospechar que cuando él cerró sus ojos, la recordó y le deseó dulces sueños.
ya no hay tinta en el tintero,
no hay abrazos, no hay más besos
se acabó el tiempo.
no existe un vos, ni un nosotros,
no hay imágenes, ni hay recuerdos...
sólo me pareces un sueño que alguna vez casi pude tocar...
el problema cuando te vas es lo que queda...
despedirme es lo suficientemente lastimoso como para tener que convirir con tus manías, con tus presencias, con tus recuerdos...
te vas, pero el hundimiento en el costado del sillón donde nos sentábamos a pasar las tardes de frío no desaparece por mucho que intente cambiarle la forma. la pared contra la que nos acomodamos tantas veces sigue ahi y me mira burlona. el antojo insaciable de brownies a la tarde ya no se aplaca.
el vacío de mi vida hoy no se llena con nada
¿qué voy a hacer cuando me faltes? ¿que voy a hacer si no te tengo? el miedo me paraliza, y la sonrisa que insisto en fingir ya no es creible. te quiero tanto que me duele, siento el el amor quisiera salirse de mi cuerpo a abrazarte, y en el intento no hace más que lastimarme. no sé si nos quedan horas, o días, ni cómo aprovechar el tiempo que nos queda. me hundo en un vacío cada vez más grande, y todas las palabras que conozco no me alcanzan para calmar mi ansiedad.
por si no volves a leerme, por si no vuelvo a saber de vos, quiero decirte un último te quiero... sabes que eso es verdad, hay cosas que no pueden fingirse.
quería que estuvieras ahi,
que me abrazaras en mi cumpleaños,
que este verano volviéramos juntos a la playa,
que durante los finales estudiaras conmigo en mi casa...
quería que vinieras hoy,
que tomemos el te con nesquick y tostadas,
que nos tiráramos a ver una película esta noche
mientras afuera el frío rompe corazones.
quería besarte por última vez,
que escucharas mi te amo que sigue siendo cierto,
que me regalaras uno para quedarme de recuerdo,
que me abrazaras y secaras mis lágrimas que seguían cayendo...
quería tenerte hoy y siempre...
quería que te quedaras,
quería que nunca te fueras...
ojalá sea cierto para vos, porque lo es para mí...
porque es verdad cuando te digo que si miro desde tus ojos todo se tiñe con un leve resplandor, y brilla un poco más... porque cuando camino de tu mano por algún motivo mi cuerpo es más liviano, y la gravedad hace menos efecto sobre mi, y vuelo en poco... porque es más cómodo dormir sobre tu pecho, que sobre mi colchón frío...
me acostumbré a tenerte.
los días que no te veo, te extraño tanto que duele...
quedate a mi lado.
nunca me faltes.
sabiendo que ya no sé del destino de tus besos,
me pregunto si alguna vez pensaste en volver...
a veces todavía me acuerdo de las horas gastadas mirando juntos el techo,
y la escarcha que se depositaba sobre mi auto, o tu auto mientras estábamos juntos hasta la madrugada.
el tiempo es otro, y se mueve más rápido.
no pienso en vos, ni en mi cuando estaba con vos, ni en lo que te convertías cuando estabas conmigo.
nunca rompimos promesas porque nunca prometimos nada,
y hoy cuando te veo, todavía te saludo, y te sonrío...
el cigarrillo no calmaba la ansiedad, y el alcohol no hacía callar esa voz interna. la noche era más oscura con el paso de las horas y su pulso era cada vez más débil. no había mucho más por hacer, se sentía vencida y derrotada. ya no tenía fuerzas, ni esperanzas, ni ganas. cada nota que salía del reproductor era como una puntada en su corazón. la soledad terminó por enloquecerla. empezó a confundir formas y colores... sin saber cómo se imaginó cerca del océnano. lo veía muy nítido, era de ese azul profundo; ni verde, ni celeste, ni turquesa, era azul. las olas la invitaban, y ella se dejó caer sobre él...
las cortinas en su cuarto ondeaban con el viento frío de la noche, la ventana permaneció abierta, el cigarrillo se terminó por consumir solo apoyado en el cenicero, los hielos en el vaso se hicieron agua, y se mezclaron con el whisky... visto desde arriba, su cuerpo parecía una figurita de contorno colorado pegada al pavimento.
vuelvo a caer.
el lado oscuro me llama,
y hago un esfurzo para no avanzar.
nunca fue la solución,
pero siempre me calmó.
lo haría,
pero tendría que dar demasiadas explicaciones.
es difícil ocultarlo.
fue como tenía que ser,
no como yo quería que fuera...
después de todo, nunca encajé en el papel
de diosa de hollywood de los años 60
andando en un descapotable rojo
y con el pelo volvando perfectamente desordenado al viento,
aunque me gustaba creer que sí.
en cambio,
pareciera que soy la actriz secundaria
la que es sombra,
la que se sienta a un costado con un vestido feo...
y así se me pasa el tiempo,
viéndolo todo con los ojos soñadores de quien no alcanza...
es culpa del frío
de la oscuridad
de lo poco que iluminan las estrellas
y de que la luna esta noche no está...
es culpa del tiempo
del recuerdo huérfano que me persigue
de la hora que no puede frenarse,
del reloj que no puede vovler atrás...
es culpa de la cotidaneidad,
de que uno se acostumbra a ciertas presencias
de que algunas ausencias jamás pasan desapercibidas,
de que algunas personas son imprescindibles...
es culpa de mi cama que es measiado grande para mí sola,
de los ecos del recuerdo,
del hueco en mi costado izquierdo,
de la lágrima fácil...
es culpa del mundo que es injusto,
de las paradojas,
de la ironía que a veces quiere ser protagonista,
de la mala suerte con que fui maldecida...
no te tengo, pero te pienso y te recuerdo,
te quiero y te siento...
no importa que busques excusas,
por culpa mía
vos ya no estás...
no debería
pero la noche me acecha,
y si no te escribo lloro...
con la ansiedad reprimida y el insomnio que se hace cada vez más grande
comienzo a pensarte y recuerdo tu sonrisa que inventaba primaveras donde no las había, y tus ojos que cantaban canciones que yo nunca conocería...
recuerdo tu pelo desprolijo y desordenado, y las palabras que en secreto nos susurraba la noche para convencernos de mantenernos abrazados...
me acuerdo del miedo de perderte, y del dolor cada vez que tenía que dejarte, de la incertidumbre de no saber si esa sería la última vez, o si tal vez volverías a necesitar de mi compañia...
si pudiera, volvería el tiempo atrás, para decirle a la que era que no te deje ir, que por más que lo intente, nunca va a olvidarte...
te veo que entras y aún desde lejos logro reconocer tu sonrisa torcida y tu gesto de querer estar en cualquier otra parte. no sé muy bien a qué viniste, y tus intenciones se me figuran idescifrables porque tu espontaneidad arruina cualquiera de mis predicciones.
como si fuéramos viejos amigos y ya no doliera, empezamos a reirnos del pasado... tus preguntas indiferentes esconden tu curiosidad real, mis respuestan tienen un dejo de tristeza...
te miente mi sonrisa, y mi mirada, disimulo lo que pasa para que la noche valga la pena, porque sé que la mañana va a dejar mucho que desear...
entre copas tu mano se deposita en la parte baja de mi espalda, y me susurras cualquier cosa como excusa para rozar tus labios con mi oido sabiendo que esa es mi debilidad...
vuelvo a quererte sin hacerlo, y soy tuya, una vez más
lo sabía, pero no quería saberlo.
se hizo la desentendida, y miró para otro lado.
cuando volvió a buscarla ella volvió a bersarlo
como si todo aquello nunca hubiera pasado...
con ese beso ella quebró la pasión y el deseó,
con ese beso, de una vez y para siempre, lo olvidó...
mientras, él se derretía en sus suspiros,
la recorría con sus manos y pensó que esta vez era distinto...
mientras ella lo olvidaba,
él se enamoró
es divertido hasta que duele
hasta que las lágrimas se escurren sin permiso
y el recuerdo de vos y ella me quiebra el corazon...
es divertido hasta que admito que me gustas un poco mas de lo que deberías
hasta que me doy cuenta de que inminentemente nunca vas a ser mio
y siempre voy a ser una mas para vos...
es divertido hasta que deja de serlo
hasta que la noche termina
y yo estoy sola, y sin vos...
mi memoria selectiva se olvida,
y vuelvo a creer en tus ojos,
y vuelvo a perderme en tus besos,
y vuelvo a escuchar tus palabras...
entonces me encuentro una noche mas perdida en tu juego,
esperando expectante una reacción o una respuesta que no tiene ni lugar para nacer...
y me voy odiando la vida,
y odiando el mundo...
y llego odiándote por mentirme de nuevo,
y odiandome por volver a creerte...
pero ya no...
no mas...
este es mi recordatorio,
de esta NO ME OLVIDO!
ni tu mirada,
ni tus ojos que no son míos,
ni tus manos,
ni tus caricias,
ni tus abrazos rompehuesos,
ni tus palabras que son mentiras,
ni tu besos,
ni el calor que me das con tus besos,
ni tu nombre,
ni tu recuerdo...
me canse!
de vos ya no quiero tener nada!
se miraron
sus ojos en dos segundos se dijeron todo eso que siempre habían callado
el tiempo había sido mucho
y la distancia era más grande que su amor,
aunque físicamente casi no había espacio entr ellos.
dicen que nunca es tarde,
pero lo era.
ella estaba cansada,
el se había gastado.
cuando se abrazaron no sintieron romperse sus huesos,
cuando se besaron ya no tenían gusto a caramelo,
cuando se acariciaron no les vibró el cuerpo...
qué podían hacer ahora que ella no era ella, y él era un despojo de su pasado?
qué podían hacer ahora que lo único vivo que quedaba en cada uno era un destello en sus ojos?
el amor seguía ahi, o el recuerdo del amor, o las ganas de amar, o la necesidad de darse lo que nunca pudieron... no sabían muy bien qué, pero algo había.
entonces él entendió, tomó un sobro de su café (aunque no mencioné que estaban en un bar) y sonrió...
ella lo miró para alcanzar su pensamiento...
está vez la que se iba era ella...
tuvo miedo, se fue con una lágrima que no dejo nacer, y todos sus recuerdos.
te pegaste.
te adheriste a mi recuerdo, llevo tu piel sobre la mía, tu imagen está grabada en la parte interna de mi párpado.
cierro los ojos, y te veo...
pienso, y tu veo...
duermo, te sueño, y te veo..
me sacudo, no puedo sacarte...
estas, sin haber estado nunca estar
sin querer estar, estas...
y no entiendo, y me erizo, y me encrespo y me enojo
pero no salís, no te saco.
seguís ahi...
y decis que queres todo, aunque a lo mejor no me lo decis a mi
y yo me estoy imaginando soles donde no los hay
o a lo mejor si...
y yo también quiero todo
pero no sé si sabrías manejarlo...
aunque sí sé, y sé que no sabrías...
pero necesito darte el beneficio de la duda
una noche más y solo quiero sentarme a llorar como antes cuando no te tenía, como ahora que aún no te tengo... pareciera ser que no voy a tenerte nunca, y no es que no lo supiera, es que por estos días perdí las esperanzas y de a poco empiezo a entenderlo...
no perteneces a mí, ni a nadie -ni lo vas a hacer-.
con los ojos cerrados te busco y entre gota y gota te llamo. ojalá hubiera más respuesta que mis propios suspiros...
por ahora acá me quedo, esperándote en donde nunca viniste.
que te quiero sin quererte
que no encuentro un solo motivo para esperar
pero te espero,
que mi vida es un poco tuya aunque nunca lo supieras
que los colores son un poco más intensos cuando los miro desde tus ojos
que las mentiras se vuelven reales
que los miedos son otros...
que te quiero sin quererte
pero a mi -a tu- manera te quiero.
hablas y te creo,
porque prefiero creerte,
porque eligo creerte
porque cuando lo hago duele menos
y me gustas un poco más
y el mundo es un lugar un poco más lindo para habitar..
sé que mentis,
siempre lo hiciste
pero qué lindo sería escucharlo de verdad
que lo pudieras sentir de verdad...
pero sé que es mentira,
y te creo sin creerte...
y me pongo celosa,
y ella también...
las dos te creemos
sabiendo que el discurso que acabas de decir lo vas a repetir para otros oídos en una fracción de segundos...
dicen que soñar no cuesta,
pero cómo cuesta despertar
cuando abris los ojos para ver una realidad que no terminas de comprender...
te levantas y andas, y el mundo gira sin frenar
vos miras confundido
pero el tiempo no frena,
y ya nadie te espera
¿qué esperas?
va a ser demasiado tarde cuando queiras mirar atras
¿qué esperas?
no tengas miedo, y salta
la gente fue y vino
y vos seguis ahi añorando lo que hubo,
soñando lo que nunca vendrá
habitando un presente que no existe
inventando realidades menos tristes...
ya no esperes...
porque el tiempo avanza
y nadie te espera.
Otra vez la lluvia
y otra vez vos...
y yo sin vos,
y mi cuerpo sin el tuyo.
Otra vez la lluvia
y yo imaginando tu risa mientras desayuno
y mis pies andando descalzos para no despertarte
aunque no estas...
La lluvia paró,
y el sol volvió a salir...
Ahora creo que todo sería más sencillo
si aún lloviera
por si estiras el brazo y te falto
por si tu cielo parece caerse
por si tu risa necesita compañía
por si tu sol calienta un poco menos
por si el mundo se te hace inhabitable
por si tu boca me echa de menos
por si tus ojos extrañan mi mirada
por si tu cuello carece de besos...
yo, por si acaso, acá me quedo...
yo, por si acaso, acá te espero...
llueve sobre mojado
en realidad no me importa
pero hoy llueve
entonces todo se vuelve un poco más gris...
pienso en todo menos en vos,
y termino pensando en que no te pienso;
y te pienso.
a veces parece que el tiempo avanza, pero no corre
o si, pero no lo siento.
todo se vuelve tan confuso, y no puedo descifrar el costado de la nube que me acecha.
me acecha tu sombra también
no la veo, pero sería imposible no sentirla
aunque tal vez la confundo con mi soledad,
o mi desesperación.
no sé.
ya no sé nada...
y escucho tu voz cantando la canción
que siempre te negaste a cantar mientras tratabade dormir
y me pides que te deje desabrochar un botón
pero no llevo botones
y entonces no entiendo,
o no quiero entender.
me contradigo, y se contradice,
y todo se enfrenta, o soy yo la que se enfrenta contra todo.
y vuelven a ser todas dudas y contradicciones
y ya nada tiene sentido...
o lo tiene y no lo encuentro,
o no quiero encontrarlo,
es igual,
porque hoy llueve,
y no estas,
y no importa,
salvo porque sí importa,
o tal vez no,
o no sé...
